—¡No... por favor, no!
El pánico consumió por completo a Elena, y sus gritos histéricos se transformaron en un ruego desesperado.
—¡Consuegra! ¡Me equivoqué! Fui una estúpida, la rabia me cegó. ¡Hablé de más, lo siento muchísimo! ¡Borraré la publicación ahora mismo y pediré disculpas!
Ya no quedaba rastro de su arrogancia ni de su papel de víctima. Se retorcía patéticamente frente a la cámara, inclinándose una y otra vez para rogar perdón.
—¡Fue mi error! ¡Dije puras estupideces! ¡Fui una tonta! ¡Le ruego a la familia Yáñez que tenga piedad de mí y me deje pasar esta vez! ¡Nunca más lo volveré a hacer!
El contraste ridículo entre su actitud altanera de hace unos minutos y su humillación actual hizo estallar de risa a los internautas; las burlas cubrieron la pantalla por completo.
[¡Me muero de risa! ¡Tan bravita que estaba y miren cómo ruega ahora!]
[Típica abusiva: se hace la valiente hasta que le enseñan los dientes.]
[¿Y eso no lo pensó antes? ¿Por qué no midió las consecuencias al soltar su veneno?]
La expresión de Sonia era dura como la piedra, sin el menor rastro de compasión. Sus ojos estaban fríos e imperturbables.
—Tus disculpas no valen nada.
Sonia levantó la mano para dar una orden.
—Corten la transmisión y llévensela.
Los guardaespaldas asintieron de inmediato. Uno apagó el celular que seguía atrayendo miles de vistas por segundo, mientras el otro levantó en peso a la flácida y derrotada Elena.
En el último segundo antes de que la pantalla se fuera a negro, la imagen se congeló en el rostro hinchado de Elena, cubierta de lágrimas y mocos, luciendo absolutamente miserable.
Para los internautas, no fue más que un chiste gratis.
No lograron hacerle ni un rasguño a Vania, y, por el contrario, la señora Figueroa había revelado todas sus propias bajezas.
Tras encargarse de Elena, Sonia regresó a toda prisa a la mansión de los Yáñez.
De inmediato llamó a Hugo.
—Ven a la casa. Tenemos que hablar.
Hugo no se sorprendió por la llamada de su madre.
Él también había visto la transmisión en el celular de Vania.
Su madre había actuado más rápido que él.
Justo cuando pensaba intervenir para arreglar el asunto, Sonia cortó la transmisión de tajo.
Eso sí lo había sorprendido un poco.
No entendía cómo su madre se había enterado tan rápido del en vivo de Elena ni cómo había llegado a tiempo.
Pero ya sospechaba el verdadero motivo de su llamada.
El secreto de César había salido a la luz.
—Está bien.
Hugo cargó a su hijo; no quería que Vania se enterara de que Sonia lo había mandado llamar.
—Me llevaré a Davisito, tú sigue con lo tuyo.
El escándalo de Elena no había afectado en lo más mínimo a Vania.
De hecho, tenía muchas cosas que atender.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...