Si lidiar con Hugo ya era un dolor de cabeza para Dante, la entrada de Saúl en escena lo empeoraba todo.
Si el señor Sosa le hubiera advertido antes de que Saúl apareciera en la base, Dante habría encontrado la forma de mencionar que Vania estaba casada y tenía dos hijos, omitiendo convenientemente el detalle del divorcio.
O, al menos, habría intentado evitar que Saúl se cruzara con ella, buscando alguna manera de sabotear la situación a su favor.
Pero tras el reciente encuentro, Dante lo tenía clarísimo:
Saúl había quedado fascinado con Vania.
Y no era para menos. Vania poseía una belleza que dejaría sin aliento al noventa y nueve por ciento de los hombres a primera vista. Su atractivo era innegable, pero no al estilo superficial o vulgar de las estrellas de televisión.
Poseía una elegancia innata, un aire de autoridad y una belleza radiante que no necesitaba adornos extravagantes.
¿Qué hombre en su sano juicio no perdería la cabeza por una mujer así? Qué importaba si había estado casada o si tenía dos hijos. Aun si todavía estuviera casada, no faltarían los hombres dispuestos a esperar pacientes su divorcio, o peor aún, a intentar robársela.
Vania, ajena a los tormentos de sus admiradores, recogió a Luna y regresó tranquila a la casa de la familia Leal.
Hugo no tardó ni cinco minutos en llegar detrás de ellas. Vania se sorprendió un poco; estaba convencida de que a esas alturas ya estaría enfrascado en una pelea a puño limpio en algún callejón. Sin embargo, al verlo entrar, apenas le dedicó una mirada de reojo y ni se molestó en preguntarle nada.
—El auto que nos seguía era el de Saúl —soltó Hugo de la nada.
Vania parpadeó, sorprendida por la confirmación.
—¿Saúl? ¿Y por qué nos estaba siguiendo? ¿Acaso tenía algo que hablar contigo?
Hugo le lanzó una mirada extraña y la observó fijamente durante tres largos segundos antes de apartar la vista, dejando escapar una risita seca y sarcástica.
—¿Siguiéndome a mí? Por favor, no tiene tanto tiempo libre. Es el encanto innegable de mi querida esposa. Apenas ha pasado un poco de tiempo y miren esto: el exnovio, el exesposo, el excolega, el jefe actual, y ahora el hijo de uno de los altos mandos... Todos haciendo fila para cortejarte. A este paso, el pequeño Davis no solo tendrá a su papá Leal, sino a una legión incontable de padrastros...
Vania puso los ojos en blanco.
—Estás enfermo de la cabeza —murmuró, dándole la espalda para subir a ver a su hijo Davisito, ignorándolo por completo.
Cuando llegó la hora de cenar en la residencia Leal, todos se reunieron en el comedor. El señor y la señora Leal, que no poseían el descaro monumental de Hugo, decidieron mantener las formas y tratarlo con la cortesía que se le debe a un invitado, intercambiando algunas palabras con él de vez en cuando.
Por azares del destino, Doña Leal había alcanzado a escuchar parte del intercambio entre Hugo y Vania, y la curiosidad pudo más que ella.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...