—El hombre acaba de perder a su esposa. Lo más seguro es que esté inestable, y con el escándalo que armaste, acabas de tirar nuestras cartas sobre la mesa. Escucha a tu padre, regresa de inmediato y actúa con perfil bajo. ¡No arruines la misión antes de empezarla!
Saúl, que ya tenía en la punta de la lengua todos los argumentos listos para pelearse a gritos con su padre, tuvo que tragárselos.
—Papá, entonces... ¿no te opones a que intente conquistar a Vania?
La voz del comisionado retumbó al otro lado de la línea:
—¡No digas idioteces! Si me opusiera, no habría dejado mi orgullo de lado para rebajarme ante la directiva y rogar por un cupo para que vayas a «aprender» al departamento del Director Yépez. ¡Por el amor de Dios, yo tengo un rango muy superior al suyo! Y ahora mírame, pidiéndole favores a un subordinado solo para asegurar tu futuro.
«…»
El comisionado Zúñiga continuó quejándose:
—¿Ya se fue Hugo Yáñez?
Saúl miró a su alrededor. Hugo había desaparecido del callejón hacía rato.
—Sí, ya se fue.
—Bien. Cualquier otra cosa la discutimos en casa, no quiero que nadie te escuche. Pero te digo una cosa: si hay problemas, yo te cubro la espalda. Siempre y cuando logres enamorar a la Comandante Zapata, estoy dispuesto a poner en riesgo hasta mi carrera política. Pero por lo que más quieras, ¡no me hagas quedar en ridículo!
Tomó aire antes de seguir:
—El Comandante Yáñez y ella ya están divorciados. Escúchame bien, muchacho: en la guerra y en el amor, el que se la gana se la queda. Confío en ti. Recuerdo que cuando yo cortejaba a tu madre...
En cuanto Saúl escuchó que su padre empezaba a relatar por enésima vez la histórica novela de amor de sus padres —una historia que se sabía de memoria desde niño— sintió que la cabeza le iba a estallar. No estaba de humor para soportar esa tortura.
—Papá, ya entendí, de verdad. No te voy a decepcionar. Hablamos luego, tengo que colgar.
—¡Espera, todavía no he terminado de...!
El Comisionado Zúñiga miró la pantalla negra de su celular, negando con la cabeza, resignado.
Estos jóvenes de hoy en día no tienen paciencia para escuchar a sus mayores.
El señor Sosa, su asistente, estaba de pie a un lado y había escuchado la conversación entre padre e hijo a la perfección.
—Comisionado, tiene usted un ojo excelente. La Comandante Zapata es un talento invaluable.
El comisionado carraspeó ligeramente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...