Un hombre con esa cara y ese apellido…
Patricio Fuentes no se le acercaba ni tantito.
Catalina de verdad quería “ganarse” a un tipo así.
Incluso le dio coraje pensar que se había ido con Patricio sin pensarlo más.
Pero en cuanto recordó cómo, ese día en el Club Diamante Negro, Joaquín apareció como si nada y se puso del lado de Kiara sin dudarlo…
le subió una inconformidad amarga.
Ese hombre debería ser de ella.
Catalina apretó los dedos, con la mirada codiciosa clavada en Joaquín.
De pronto recordó: en el pasillo hacia la zona VIP, cuando vio a Kiara, le tomó a escondidas unas fotos con el celular.
Al principio, fue para burlarse de ella por traer uniforme de chef y empujar un carrito.
Pero ahora se le ocurrió algo mejor.
Algo más retorcido. Y más útil.
Además, ella hoy ni venía con intención de disculparse con los Ibarra.
Antes de salir, se arregló con cuidado.
Justo para llamar la atención de Joaquín.
Si le pudo “ganar” a Kiara a un Patricio, también podía quitárselo a Kiara a Joaquín.
En cuanto tuviera una oportunidad con Joaquín, podía mandar a Patricio al diablo cuando quisiera.
Total, él fue el primero en hacerse el muerto: en cuanto vio que los Ibarra se les fueron encima, desapareció y dejó de contestarle.
Catalina vio que Joaquín ya iba entrando al lobby de La Cúpula Dorada.
Catalina no podía irse.
Su show era para que lo viera Joaquín.
Tenía que fingir que ni se había dado cuenta de él, y seguir con el papel de “inocente e incorruptible”, para conquistarlo.
—Gerente, yo no sé qué truco usó esa Kiara para meterse a la zona VIP, pero lo de ella fue con intención. Yo la vi acosando clientes en la zona VIP, tirando cosas a propósito para llamar la atención.
Siguió, en el mismo tono “firme”:
—¡La reporto por conducta indecente! Se está aprovechando del trabajo para intentar seducir a los clientes de la zona VIP.
Los comensales alrededor se quedaron viendo.
El gerente frunció el ceño, pero contestó con educación:
—Disculpe. Nuestro personal pasa por filtros estrictos; lo que usted dice no corresponde con nuestra operación. Y además… aquí no tenemos a ninguna empleada con el nombre de Kiara.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste