Escuchar que la otra le decía “pueblerina” a cada rato le daba un alivio enorme, pero Pamela mantuvo la voz quebrada, como aguantándose.
—Yolanda, sé que lo dices porque me quieres y no soportas verme así… pero yo estoy bien. No te metas por mí. Además ella… ella después va a entrar a la familia Carrasco. No quiero que por mi culpa luego ustedes se lleven mal.
Eso hizo que la otra se espantara y soltara, indignada:
—¿Entrar a la familia Carrasco? ¿Ella? ¿Con qué cara? Una pueblerina criada en el rancho, ¿qué méritos va a tener para eso?
—La que tiene un compromiso de infancia con Joaquín… es ella —dijo Pamela, como si se fuera a soltar a llorar—. Ahora que volvió con la familia Ibarra, después… después seguro van a…
—Aunque hubiera que cumplir ese compromiso entre familias, la indicada eres tú —Yolanda soltó una risa fría—. Si esa vieja quiere meterse a la familia Carrasco, primero que vea si le alcanza.
—Pero… pero Joaquín… parece que sí le gusta Kiara… —Pamela ya no aguantó y se le quebró la voz—. En la noche llevó a Ellie a correr… parece que hasta se lastimó, y Joaquín la trajo. A mí nunca me ha traído… y hace rato, frente a todos, por Kiara… me habló horrible. Yo… yo…
Del otro lado, Yolanda explotó:
—¿Qué? ¿Esa vieja llevó a Ellie a correr carreras? ¡Si Ellie apenas anda saliendo del hospital! ¿Cómo se atreve?


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste