Entrar Via

Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 236

Era una queja disfrazada: estaba insinuando que Nicolás la había dejado afuera y por eso casi arruinan la sopa hecha con la Mezcla Herbal.

Sin embargo, Fernando solo le echó una mirada rápida al termo.

Su tono fue distante:

—Gracias, Pamela. Te lo agradezco.

Y ahí se quedó. No lo tomó. Ni hizo intención de hacerlo.

De hecho, volteó y regresó la mirada, cálida y expectante, a Kiara. Le extendió la mano y en la cara se le dibujó otra vez una sonrisa emocionada.

—Kiarita, ven. Tómame el pulso. Últimamente no sé qué me pasa… me siento cansado todo el tiempo.

La diferencia de trato era demasiado obvia.

Pamela apretó los dedos alrededor del termo. Ya no pudo sostener la sonrisa.

Sintió la cara ardiéndole, entre vergüenza y rabia.

¿Tanto que se había esmerado con esa Mezcla Herbal, con una sopa que Lucía se había levantado temprano a preparar… para que Don Fernando solo le dijera esa frase al aire?

Y Kiara, con un frasquito que quién sabe qué era, lograba que Fernando la tratara así de bien.

¿Fernando estaba loco o qué?

Yolanda vio a Pamela humillada y vio también a Kiara, muy tranquila, tomándole el pulso a Fernando como si supiera perfectamente lo que hacía.

Le subió el coraje. Ya no aguantó. Quiso arrancarle la máscara a Kiara frente a su abuelo.

—¡Abuelo, no se deje engañar por esa tipa del rancho! Yo la conozco: la trajeron del campo, ni terminó la prepa, no sirve para nada. ¿Qué va a saber de medicina? Esas cosas patito que trae, si usted se las toma, le van a hacer daño. Ella es…

—¡Cállate!

Lo miró, incrédula.

No podía creer que Fernando, por una chica a la que acababa de conocer, la regañara en público sin darle ni tantita cara… y encima la quisiera correr.

No entendía qué tenía Kiara.

No solo había “hechizado” a su primo, que siempre era tan frío, sino que hasta su abuelo la estaba defendiendo.

Yolanda miró a Kiara y entre más la miraba, más le parecía una zorra que iba a desbaratar a toda la familia.

Pero en ese momento no se atrevió a pasarse de lista. Solo bajó la cabeza, con voz chiquita, intentando defender a Pamela.

—Abuelo, me equivoqué… no se enoje. Yo solo… solo me dolió el esfuerzo de Pamela. Para conseguir la Mezcla Herbal, buscó por todo Clarosol y hasta viajó lejísimos, fue a una subasta en Oricalco y tuvo que pagar una fortuna para ganarla… y hoy se levantó como a las cuatro o cinco de la mañana para preparar la sopa…

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste