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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 1082

"Fernando"

Estaba haciendo lo que mi tío y mi papá sugirieron, estaba sonriendo, conversando y estableciendo contacto con las personas que importaban ahí en esa fiesta, pero mi cabeza estaba en Melissa, estaba preocupado, aunque la hubiera dejado en casa de Flavio, aún estaba preocupado. Pero las chicas estaban haciendo exactamente lo que prometieron, estaban turnándose el puesto de mi escudera, no me estaban dejando solo y estaban impidiendo que Jennifer se acercara, pero aún tenía la impresión de que harían algo más que eso.

Pero la tranquilidad del sonreír, conversar y establecer contacto estaba a punto de ser sacudida y lo supe en el momento en que vi a las mujeres que se acercaban a los chicos en la mesa. Catarina estaba sosteniendo mi brazo y se puso tensa en el momento en que una de ellas puso la mano en el hombro de Alessandro. Percibí su inquietud y el fastidio de mi amigo, entonces terminé la conversación que estaba teniendo con un empresario que tenía lazos estrechos con el hospital y conduje a Catarina de vuelta hasta la mesa.

—Entonces, querido, hago cuestión de presentarte a algunos empresarios que están aquí esta noche. —La mujer le sonreía a Alessandro de forma lasciva.

—Señora, con permiso. —Alessandro quitó la mano de la mujer de su hombro y se levantó, visiblemente irritado. —No necesito que me presenten a nadie, conozco a todos los empresarios en esta fiesta y a quien no conozco es porque realmente no tiene ninguna importancia, como usted.

—¡Dios, qué bravo! —La mujer trató de acercarse, pero Catarina se metió en frente de Alessandro.

—¿Tiraron maíz aquí, gallina? —Catarina encaró a la mujer que la miró con desdén.

—No tengo nada que hablar con usted. —La mujer trató de quitar a Catarina del camino.

—No toque a mi esposa o ni siquiera su jefe va a poder mantenerla empleada. —Alessandro amenazó.

—Y para finalizar, para que las chicas de vida fácil no crean que van a picotear por aquí, es mejor que todas ustedes vayan circulando, rapidito, porque no me importa nada desplumar una gallina en medio de este salón. —Samantha ya estaba de pie al lado de Heitor, así como todas las chicas ya se habían puesto al lado de los maridos.

—Buena idea, Sam, tal vez esta fiesta se ponga hasta divertida. —Adele apoyó a Sam y al segundo siguiente las chicas ya estaban caminando hacia las mujeres que trataron de acercarse demasiado a sus maridos.

—Es mejor que se queden bien lejos de nosotros o su jefe recibirá una queja formal ahora. —Heitor avisó y los muchachos se levantaron y se pusieron al lado de las esposas.

—Mi jefe no va a prestar oídos a esa queja, lindo. —La mujer que estaba tratando de coquetear con Alessandro respondió.

—Ah, sí lo hará, después de todo no va a querer que la prensa reporte que está explotando prostitutas, ¿verdad? —Patricio las desafió. —¡Aléjense! No, hagan algo aún mejor, váyanse, tengo la certeza de que los empresarios aquí y sus esposas no desean tener contacto con mujeres como ustedes.

Ante la defensiva de los muchachos y sus mujeres esas ofrecidas no tuvieron opción, se alejaron rápidamente, yendo al otro lado del salón. Pero las chicas me dejaron solo por un breve momento, pero fue suficiente para que sintiera una mano tocar la mía y jalarme.

—Nandito, hasta que por fin esas buscapleitos se alejaron de ti, mi amor. —Jennifer me jaló y sentí un fastidio irritante.

—¡Quítate de ahí, Jennifer! ¡No soy tu amor y ya dije mil veces que nunca te di libertad para llamarme Nandito! —Jalé mi mano y clavé mis pies en el suelo.

—Ay, Nandito, no necesitas hacerte el difícil. Nos gustamos, admítelo. —Sonrió y perdí completamente la paciencia, después de todo ya estaba preocupado y hasta nervioso y que Jennifer empezara con eso fue la gota que derramó el vaso para que me olvidara por completo de la educación que mis papás me dieron.

—¡Jennifer, despierta, te detesto! Eres una sinvergüenza, una ofrecida, una mujercita irritante y de quien quiero distancia. ¡Francamente! Eres el tipo de persona que confunde educación con interés y eso es simplemente absurdo. No me gustas, para ser muy sincero ni te soporto, pero evito ser grosero. Sin embargo, ya que traté de alejarte miles de veces de una forma educada y no entendiste, entonces voy a hablar de una manera que no te va a dejar dudas: olvida que existo y no me dirijas la palabra, ¡criatura insoportable! —Fui muy áspero, pero estaba tan estresado que solo me di cuenta de que estaba hablando alto y que varias personas nos estaban observando después de que terminé de hablar.

PAREJA 6 - Capítulo 86: Mientras tanto en la fiesta... 1

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