Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 518

"Flávio"

Miré a la mujer acostada a mi lado durmiendo tan serenamente. Manu estaba acostada boca abajo, con las manos debajo de la almohada y con la sábana delgada cubriéndola apenas de la cintura hacia abajo, dejando su espalda desnuda expuesta. Su cabello se extendía como rayos de sol. Era imposible resistir las ganas de tocarla. Pasé el dedo a lo largo de su columna y deposité varios besos en su espalda, hasta que despertó, sus ojos somnolientos mirándome de reojo y una sonrisa perezosa dibujándose en sus labios.

—¿Ya estás despierta? —bromeé.

—No, estoy soñando —sonrió.

—¿Soñando con qué? —continué pasando ligeramente mi nariz por su piel y dejando un beso aquí y otro allá.

—No es con qué, es con quién —me corrigió haciendo una cara traviesa.

—¿Y con quién está soñando esta chica hermosa?

—Con un dios griego guapísimo —sonreí por la forma en que hablaba de mí.

—¿Y qué está haciendo él en tu sueño?

—Me está tentando, está besando mi cuerpo. Estoy pensando seriamente en acostarme con él.

—¡Qué picara! —se rio y el sonido de su risita era delicioso de escuchar. Besé su boca y ella se volteó debajo de mí, jalándome hacia ella con esas manitas codiciosas.

Pero nuestra mañana fue interrumpida por el intercomunicador sonando insistentemente y quise asesinar al idiota que estaba arruinando mi mañana de sábado.

—Grandote, uno de nosotros tiene que atender el intercomunicador —Manu se rio mientras yo besaba su cuello.

—Si lo dejamos sonar se rinde —dije y continué con lo que estaba haciendo.

—Grandote, puede ser Lisa, qué tal si se le olvidaron las llaves, o el edificio puede estar incendiándose.

—Pequeña, yo me estoy incendiando. Si es Lisa que espere —Manu se rio, pero el intercomunicador no dejaba de sonar.

—Mejor ve, grandote —Manu me alertó y salí de encima de ella muy contrariado, yendo a atender el intercomunicador.

No podía ser peor, mi papá estaba ahí para una visita, demasiado temprano, lo que no me agradaba. Le dije al portero que podía dejarlo subir en cinco minutos y volví al cuarto ya pensando en cómo lidiar con esto.

—Pequeña, mi papá está subiendo —dije y Manu abrió los ojos como platos—. Necesito avisarle a Lisa que está aquí.

—Ve a atender la puerta, yo le aviso a Lisa y preparo un café —resolvió Manu y se levantó.

En tiempo récord hice mi higiene matinal y fui a atender la puerta, Manu ya estaba en la cocina preparando el café. Mi papá me miró y curiosamente parecía de buen humor.

—¡Hijo, buenos días! Qué bueno que estás libre hoy —mi papá abrió los brazos para abrazarme, lo cual era raro.

—¿Estás bien? —era tan extraño que estuviera ahí y de buen humor.

—Sí, estoy excelente. ¿Y dónde están las chicas? —sabía que se refería a Manu y a Lisa.

—Buenos días, Sr. Moreno —Manu apareció en la sala con la misma sonrisa profesional de quien atiende a un cliente—. Lisa ya está llegando y ya estoy preparando un café, por favor, póngase cómodo.

—Ah, querida, siempre tan atenta. Muchas gracias —mi papá saludó a Manu con un apretón de manos y se sentó.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)