"Breno"
Estaba muy emocionado con esta investigación extraoficial que me había pedido Flávio. Todo el asunto parecía extraño y fue dado como natural y considerado apenas una casualidad.
Era mañana de sábado, llegué bien temprano a ese pueblito y di una vuelta para ver mejor la región. Era una zona urbana pequeña con una zona rural muy extensa, sería muy difícil que un médico lograra atender a domicilio en muchos lugares, pero la finca donde murió la embarazada en el parto quedaba a solo veinte minutos de la ciudad y tenía una buena carretera que llevaba hasta ahí.
Regresé al centro del pueblo, di una vuelta por la plaza, almorcé en un restaurantito muy agradable, conversé con algunos habitantes más antiguos, diciendo que estaba pensando en mudarme al lugar, pero nadie dijo nada útil, parecía un lugar donde no pasaba nada.
Finalmente, fui al pequeño puesto médico. Había una chica en recepción, de no más de unos veinte años, seguramente no era a quien buscaba. Pero me presenté, no como policía, la idea era pasar desapercibido, hasta porque estaba haciendo una investigación extraoficial.
—Señorita, necesito hablar con una enfermera, me parece que es la enfermera más antigua aquí, ¿cómo es que se llama? —Fingí que trataba de recordar y la chica muy servicial me ayudó.
—Ah, con seguridad es doña Rosalía. —La chica sonrió y habló en voz más baja. —Creo que está aquí desde antes de que construyeran el pueblo.
Sonreí a la chica y agradecí la ayuda, alegando que la memoria ya no era la misma y sonrió complaciente.
—Un amigo, sabiendo que estaría en la región, me pidió hablar con ella, pues es posible que sepa dónde podrá encontrar a una persona. ¿Será que puedo hablar con doña Rosalía? —Pedí tratando de ser muy simpático y justificando mi búsqueda de la vieja enfermera, pues sabía que sería el tema del pueblo, la única novedad por aquí en mucho tiempo.
—Mire, no está de guardia hoy, pero puede ir hasta su casa, queda aquí cerquita. —La muchachita se mostró más servicial de lo que imaginaba. Me indicó la ubicación de la casa de la enfermera muy detalladamente, así como me dijo que vivía sola.
Realmente no era lejos, era una casa encantadora, pero pequeña, con una bardita baja enfrente y una puertecita que me llegaba a la cadera, llena de flores colgadas en la puerta. Aplaudí y enseguida una señora de apariencia austera y cuya edad no se podía adivinar, que seguramente era a quien buscaba, apareció en la ventana y me invitó a entrar, viniendo a recibirme a la puerta.
—¿Doña Rosalía? —Confirmó con un movimiento de cabeza. —Mi nombre es Breno, estoy aquí por petición de un amigo que desea encontrar a una persona y cree que usted puede saber dónde está.
—Entre. —Me dio paso y me señaló el sofá, donde me senté. Se sentó en un sillón cercano. —¿A quién busca?
—Una enfermera que trabajó con usted hace unos veinte años. Atendía a la gente en la zona rural del pueblo... —Ni necesité terminar de hablar.
—¿Esa víbora de Gisele? —La señora bufó. —¿Por qué la quiere encontrar? Esa mujer no vale nada.
—Mire, desconozco las motivaciones de mi amigo. —No era conveniente exponer mis motivos.
—Les sacaba dinero a esas pobres personas, diciendo que el médico no los iba a atender, pero ella ayudaría. Llevaba medicinas que solo un médico podría recetar. Pero el doctor no tenía idea de lo que pasaba, aquí en la región hay muchos lugares de difícil acceso, muchas fincas y ranchos. Ya sabe cómo es. —La vieja enfermera parecía realmente no simpatizar con tal Gisele.
—Me imagino. ¿Aún vive en el pueblo? —Pregunté.
—No, se fue hace unos veinte años. Fue cuando el doctor descubrió lo que estaba haciendo.
—¿Cómo lo descubrió?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....