"Patricio"
Miraba a la Srta. Lisandra que estaba de espaldas a mí, saltando ahí frente al escritorio de Rick, pareciendo angustiada. Era una mujer alta, a pesar del zapato negro de tacón altísimo que usaba y que alargaba sus piernas y las delineaba. Llevaba una falda gris claro que le llegaba hasta debajo de las rodillas, bien ajustada al cuerpo delgado pero proporcional, evidenciando la cintura fina y ese trasero que solo un ciego no notaría, de tan perfecto. La camisa color rosa que componía su atuendo también estaba bien ajustada al cuerpo y resaltaba los largos cabellos negros que le llegaban hasta la cintura, cortados en capas que formaban rizos en las puntas y que se agitaban para todos lados mientras ella saltaba. ¡Esta mujer no podía ser fea!
—¡Volvió, Rick! ¡Patricio, mi jefe, volvió! ¿Y ahora qué? ¡Me va a despedir! —Estaba demasiado angustiada y saltaba como una palomita. ¿Cómo lograba saltar con ese tacón?
—¿Por qué la despediría, Srta. Lisandra? —Tal vez había causado en la chica una impresión muy mala, pero no entendí por qué pensó que sería despedida.
En el momento en que escuchó mi voz se quedó quieta en el suelo, pero no se volteó de inmediato. Rick estaba de pie y se recargó en el estante detrás de él, con una sonrisa que yo conocía bien, era esa sonrisa de quien se estaba divirtiendo con la angustia ajena.
—Porque... eh, ehhh... porque... —La Srta. Lisandra se volteó despacio y no se atrevió a mirarme. —¿Por qué, Rick? —Se confundió y volteó el rostro de perfil para mirar a Rick por encima del hombro.
Eso fue cautivante. La Srta. Lisandra era realmente una mujer hermosa, su rostro tenía facciones delicadas, la piel clara resaltaba los ojos negros vivaces, una nariz ligeramente respingada, la línea de la mandíbula cuadrada y bien definida y los labios rosados ni tan gruesos ni tan delgados, proporcionales y perfectos.
Se puso un mechón de cabello detrás de la oreja, una oreja de contornos graciosos, y evidenció su perfil encantador y atractivo. Sí, esta mujer no era nada fea, muy por el contrario, era hermosa de una manera que hacía difícil para cualquiera no contemplarla. Pero había algo familiar en ella, tuve esa misma impresión antes, aunque no la había observado realmente, como la estaba observando ahora.
Estaba nerviosa, no era gentil que la dejara tan angustiada y yo era un hombre gentil. Me acerqué sonriendo, me estaba deleitando con toda esa escena, fue la mejor recepción que podría haber tenido en la empresa.
—Sé por qué. —Hablé con calma y ella abrió los ojos mirándome por primera vez. —Fue muy grosero de mi parte no darte la bienvenida como se debe cuando llegaste y te pido disculpas por eso. Pero voy a corregir mi error, estoy seguro de que te va a gustar trabajar conmigo. Y espero que te haya gustado el regalo que dejé en tu escritorio. —Le sonreí tratando de parecer encantador y amigable para calmarla.
Extrañamente no pareció calmarse. Siguió mirándome como si fuera un extraterrestre que la dejaba con dificultad para articular las palabras.
—Sí... sí, me gustó mucho, ¡gracias! —Su voz tenía un tono que parecía tener una vivacidad contagiosa, y parecía expresar sus emociones en cada sílaba.
—¡Qué bueno! —Mantuve la sonrisa, pero mi asistente aún parecía nerviosa.
—Así que el galán volvió. —Rick me observó, sabía que estaba tratando de causar alguna impresión en mi asistente.
—Volví, traidor, para cortarte la cabeza. —Sonreí y le di un abrazo a mi antiguo asistente que se había pasado al lado de Alessandro.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....