Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 692

"Lisandra"

Ya llevaba tres días en casa de mis padres. No había salido de casa para absolutamente nada y solo mi papá y mi mamá me habían visto, además de los empleados de la casa. Para mi suerte mi hermano Raúl y su esposa estaban viajando y solo regresarían al día siguiente, cuando yo ya me estaría yendo.

Mi mamá y yo estábamos sentadas en el jardín, en un silencio cómodo. Desde que llegué no hizo preguntas, no fue invasiva y si notaba que estaba dispuesta a conversar, hablaba. Entonces me sorprendió cuando decidió cambiar de actitud.

—Andas muy callada desde que llegaste y no eres una persona muy silenciosa. —Mi mamá comentó y me miró con sus ojos atentos y experimentados.

—Solo necesitaba descansar un poco, mamá. —Sonreí para tranquilizarla.

—¡Mmm, ya veo! ¿Y cómo van las cosas con Patricio? —Su pregunta me tomó desprevenida.

—¿Con Pa-a... con Patricio?... Bien, van bien. ¿Raúl solo llega mañana en la noche, mamá? —Traté de cambiar el tema.

—Sí, pero no cambies de tema.

—¿Yo? ¿Cambiar de tema? Imagínate, no estoy cambiando de tema. Pero creo que no me va a dar tiempo de ver a mi hermano.

—Lisandra Moreno, ¿realmente crees que vas a escapar de esta conversación conmigo? —Mi mamá me miró. —Anda, cuéntame, ¿tú y Patricio pelearon? Las cosas parecían ir bien entre ustedes.

—Mamá, Patricio me odia y tú lo sabes. —Bajé la cabeza para que no viera la tristeza en mis ojos.

—Ah, querida, solo tú crees eso. Tú y los tontos de tus hermanos. —Mi mamá sonrió. —Cuéntame qué pasó, llegaste aquí llorando y estás sufriendo. ¿Qué fue?

—Ay, mamá... —No podía contarle a mi mamá. Y no sabía cómo mentirle.

—Lisandra, no me engañan. Sé que las cosas se repitieron en la boda de Flavio, así como sé que ahora es diferente, pues ya no eres una niña de quince años. —Mi mamá tenía los ojos fijos en mí.

—¿De qué estás hablando, mamá?

—Estoy hablando del beso en tu cuarto cuando tenías quince años. Y tengo certeza de que te besó de nuevo en la hacienda.

En ese momento sentí que estaba cayendo en un hoyo sin fondo. Nunca en mi vida pensé que mi mamá supiera sobre eso. Perdí el color y no podía articular las palabras.

—Lisa, el día de la boda de Flavio con Sabrina, al final de la fiesta, fui hasta tu cuarto para ver cómo estabas. Pensé que estabas durmiendo, entonces abrí la puerta con cuidado y vi a Patricio y a ti besándose. Entonces, esperé afuera. Conozco bien a ese muchacho y sé que siempre fue bueno y responsable y no haría nada más que besarte, por eso esperé. Pero entonces peleó contigo, porque no sabía cómo lidiar con la situación, y salió del cuarto. Ni me vio cuando salió. Al día siguiente suplicaste para volver a ese internado que odiabas y, tan pronto como te embarcaste, él apareció aquí diciendo que quería saber cómo estabas y salió decepcionado cuando le dije que ya habías regresado al internado. —De eso no sabía, regresó para saber de mí. ¿Pero por qué? —Hija, siempre supe lo que sientes por él. Solo respeté tu voluntad de no hablar de eso conmigo.

—¡Ay, mamá! —Mis ojos ya estaban húmedos de nuevo.

—Cuando regresaste de Alemania, sabía que él estaba viviendo con la novia y sabía que eso te lastimaría, porque nunca lo olvidaste, ¿verdad?

—¡No puedo, mamá!

Miraba a mi mamá sorprendida. Nunca imaginé que supiera tantas cosas y nunca pensé que estaría aconsejándome conquistar a Patricio.

—Sabes, cuando naciste Patricio se encantó contigo inmediatamente. Y tu papá, yo, Alonso y Lucinda, hicimos muchos planes y esperábamos que se casaran cuando fueran adultos. Pero entonces Patricio empezó a pelear contigo y a alejarte, pero creo que solo hacía eso porque no sabía cómo lidiar contigo. Muchas veces lo pillé molesto después de pelear contigo. Siempre le gustaste, mi hija. Y ese día, cuando te besó y tenías quince años, se dio cuenta de que habías crecido y las cosas cambiaron dentro de él. Pero prefirieron alejarse y nosotros respetamos eso. Pero ahora, se encontraron de nuevo y ahora eres una mujer que conoce la vida y sabe lo que quiere.

—Mamá, las cosas no son como te las imaginas. Nunca voy a tener oportunidad de conquistar a Patricio, porque no me ve así. —Respiré profundo y controlé las lágrimas que querían caer nuevamente. —Estoy pensando en volver a Alemania.

—¡Ah, pero de ninguna manera! ¡No te vas a ir de nuevo! Lo máximo que aguanto es que estés en otra ciudad, ¡pero otro país no! Pasaste buena parte de tu vida lejos, hija, ¡no te alejes de nuevo!

—Mamá, va a ser mejor así.

—No, no va a ser mejor y lo sabes. Solo estarás huyendo, pero te llevarás el dolor, la duda, todos los problemas, todo estará contigo. Siendo así, antes de tomar una decisión, piensa muy bien. Lisandra, enfrenta tu peor miedo que es su desprecio, quédate y trata de conquistarlo y si después de intentar todo no lo logras, ahí voy a entender que Alemania es lo mejor para ti. Pero no debes irte, hija, con una duda, con la incertidumbre del qué pasaría si.

Mi mamá tenía razón en todo lo que me dijo, pero no sabía si soportaría que me rechazara de frente, no sabía si soportaría abrirle mi corazón a Patricio y ser rechazada.

—Mamá, ¿pero y si no logro conquistarlo? Eso me va a quebrar.

—No va a doler más de lo que está doliendo ahora. Y ahí, te ayudo a pegar los pedacitos e hago tus maletas. Pero escucha el consejo de tu mamá, ya viví un poco más que tú, mi hija, ya sé algunos trucos de la vida.

Mi mamá me sonreía con confianza, esa confianza que toda madre tiene de que su hijo es lo suficientemente bueno para alcanzar sus sueños. Le devolví la sonrisa, pero no tenía la misma confianza que ella.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)