"Patricio"
Estaba abrazado a Lisandra, durmiendo feliz y satisfecho después de nuestra noche del sábado, cuando escuché a lo lejos una voz llamándola. La apreté más en mis brazos, aquello debía ser solo un resquicio de algún sueño grabado en mi mente. Pero lo escuché de nuevo.
—¡Lisa! —Era una voz familiar y parecía tan cerca.
Pero estaba cansado y aquello no debía ser nada más que un reflejo del sueño, no estaba totalmente despierto. No estaba, pero lo estuve al momento siguiente.
—¡¿PERO QUÉ CARAJO ESTÁ PASANDO AQUÍ?! —Flavio vociferó en la puerta del cuarto y fue ahí que abrí los ojos para verlo allí.
—¡Mierda! —No sabía qué hacer, no podía levantarme porque estaba desnudo y Manu estaba allí, tampoco podía jalar la sábana porque Lisandra estaba desnuda debajo de ella también—. ¡Lisandra, despierta! —Ella todavía estaba roncando y necesité sacudirla.
Lisandra despertó y se llevó un enorme susto al ver al hermano, necesité apretar aún más mis brazos alrededor de ella, para que no se levantara llevándose la sábana que nos cubría y dejándome aún más expuesto.
Solo que Flavio no estaba muy interesado en esperar a que nos recompusiéramos y dio dos pasos hacia la cama. Afortunadamente Manu estaba allí y estaba pensando mejor que nosotros, lo hizo parar, poniéndose frente a él.
—Flavio, ¡calma! Vamos a esperar en la sala. —Manu se paró frente al marido.
—¡Esperar en la sala nada, bajita! —Flavio se quejó y parecía iracundo.
—¡Esperar en la sala, Flavio! —Manu alzó la voz—. Necesitan vestirse.
Flavio nos miró, con los ojos inyectados de rabia, y se volteó para salir del cuarto.
—Les doy dos minutos para que los dos irresponsables estén en la sala. —Habló como si fuéramos adolescentes atrapados en la cama de los padres. Flavio salió quejándose y Manu nos lanzó una mirada divertida y cerró la puerta.
—¿Cómo entró aquí? —Ni estaba razonando para recordar que allí había sido el apartamento de él.
—Tiene la llave. —Lisandra habló y me volteé para mirarla—. ¿Qué? Te dije que tenía la llave. Pero debería llegar de viaje solo hoy en la noche. ¿O será que me equivoqué?
—¡Dios mío, me va a arrancar la cabeza! —Me senté en la cama y puse el rostro en las manos.
—Calma, cariño, va a estar todo bien. —Lisandra me dio un beso en el hombro y salió de la cama.
Nos vestimos rápidamente y, después de cepillarnos los dientes y echarnos agua en la cara salí del cuarto para enfrentar a mi amigo. Esperaba que todavía fuera mi amigo después de que enfrentáramos esta cuestión.
—Flavio, no seas un adolescente mimado. —Escuché a Manu reprender al marido.
—¿Adolescente mimado, bajita? ¡Es mi hermana! ¡Y el tipo que es mi amigo de la infancia! —Flavio se quejó.
—Qué bueno que es tu amigo, así sabes que tu hermana está con una buena persona. —Manu cruzó los brazos frente al cuerpo.
—¡Bajita, es diferente! —Flavio refunfuñó.
—¿Diferente porque no soy tu hermana? —Manu lo desafió.
—Bajita...
—Mira aquí, Flavio Moreno, te vas a sentar ahí ahora y vas a cerrar la boca. Vas a escuchar lo que ellos tienen que decir y te vas a alegrar de que tu hermana esté saliendo con un amigo tuyo que es una de las mejores personas que he conocido en la vida. —Manu sabía bien manejar al delegado Flavio Moreno. Me causaría gracia si la situación fuera otra.
—¡Bajita, los agarré en la cama! —Trató de argumentar.
—¡No seas un falso moralista! Y si hubieras tocado el timbre, como sugerí, no habrías agarrado a los dos en la cama. ¡Pero no, te creíste con el derecho de invadir la privacidad de tu hermana! —Lisandra se estaba riendo abiertamente del hermano siendo controlado por la esposa, una mujer bajita y delicada, pero que lo enfrentaba con pulso firme.
—¡Está bien, bajita, lo voy a escuchar! —Flavio refunfuñaba como un anciano enojado.
—¡Muy bien! Lisa, vamos a hacer un café, mientras estos dos conversan civilizadamente. —Manu llamó a Lisandra y las dos fueron hacia la cocina.
—Te mantiene con la correa corta. —Estaba riéndome y no podía dejar de molestar a mi amigo.
—Hermano, ¡ni te imaginas! —Flavio se pasó la mano por la cara—. Anda, ahora siéntate y explícame qué mierda está pasando, ya que no puedo pegarte.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....