"Guilherme"
Era lo único que me faltaba, que esa fresca de Lisandra se desmayara en medio de la calle. Pero pensándolo bien, el problema no fue que se desmayara, fue que gritó antes de eso y apareció un hombre corriendo a socorrerla, porque si solo se hubiera desmayado la habría llevado de ahí fácilmente. Pero gritó y ese hombre estaba saliendo del edificio y corrió a ayudarla.
Aún traté de engañarlo, dije que estaba en la calle y fui a ayudarla, que gritó porque casi la asaltaron y yo puse al bandido a correr y que la llevaría al hospital. Pero el hombre no cayó en mi conversación, dijo que no me preocupara, pues la conocía y la llevaría al hospital él mismo. Pronto apareció el portero del edificio y ahí me las arreglé para salir de ahí rápido.
Pero me quedé esperando, pues quién sabe si la dejaría en el hospital y se iría. Podría aprovechar la oportunidad. Pero no, el buen samaritano la llevó al hospital y se quedó ahí y solo salió después de que llegó el troglodita de Flavio. ¡Justo Flavio!
Flavio siempre me odió, desde que éramos adolescentes. Cuando se volvió comisario en Campanario fue peor, pues siempre estaba tratando de mantenerme en la cárcel, pero mi padre pronto aparecía y resolvía todo con su superior y él se quedaba con aún más rabia. Sin embargo, ahora que sabía de mi asunto con Sabrina, con seguridad quería matarme. Entonces me fui, no servía de nada quedarme ahí.
Di unas vueltas por la ciudad y cuando regresé al hotel ya era de noche. Habíamos quedado en cenar con Taís y su novia. Confieso que ahí fue un regalo del cielo. Taís era una ricura, pero por la foto que vi de la novia, esa pelirroja era aún mejor, y Taís me la estaba sirviendo en bandeja. ¡Ah, pero aprovecharía mucho eso!
Confieso que la propuesta de Taís de casarme con la pelirroja y mantener a ella y a Sabrina como amantes me fascinaba. ¿Imaginen, tres mujeres esperándome en la cama, listitas para satisfacerme de todas las formas? ¡Eso sí era un matrimonio perfecto! Pero tenía que investigar quiénes eran, tal vez la pelirroja fuera realmente de buena familia, pero Taís, esa se notaba a leguas que era una cazafortunas. Investigaría eso mejor, pero esa noche me divertiría con esas tres.
—¡Querida, tu hombre llegó! —Entré al cuarto y vi a Sabrina tirada en la cama con el celular en la mano.
—¿Aún no te has arreglado? Quedamos con Taís. —pregunté viendo a Sabrina solo en lencería.
—Canceló. —respondió Sabrina y tiró el celular a un lado.
—¿Pero por qué? ¡Nos divertimos tanto! —Confieso que me decepcioné un poco.
—Pues sí, pero peleó con la novia. Está destrozada, ¡pobrecita! —Sabrina parecía haberse llevado muy bien con Taís, claro, eran harina del mismo costal.
—Ah, ¿y no vamos a darle apoyo? Llámala, dile que pedimos japonés, bebemos algo y le levantamos el ánimo. —sugerí y Sabrina sonrió.
—Te gustó esa perra, ¿verdad? —Sabrina se levantó y vino en mi dirección.
—Es una perra bien rica y bien vagabunda. —Abracé a Sabrina.
—¡Es una puta! —se rio Sabrina—. Pero a mí también me gustó, creo que podemos adoptarla como mascota y llevárnosla a casa. ¡Va a ser bien divertido!
—¡Pero tú también eres una puta! Estás bien interesada en esa perra. —Le di un beso a Sabrina.
—¡Como dijiste, es una perra bien rica! —se rio Sabrina.
—Entonces trae a la perra acá, vamos a divertirnos y convencerla de irse a casa con nosotros. Puede quedarse contigo en ese apartamento que te di. —Sabrina se volteó para tomar el celular, muy animada con la novedad.
Fui a ducharme satisfecho con el negocio que estaba haciendo, si una amante feliz es bueno, ¡imaginen dos!
Cuando salí de la ducha Taís ya estaba ahí, sentada en el sofá siendo consolada por Sabrina. Estaba bien tristecita, pero eso no me importaba.
—Oye, querida, ¿salió mal, verdad? —Me acerqué, con una toalla enrollada en la cadera y asintió—. Ah, ven acá que te voy a dar algo para que dejes de llorar.
No iba a perder tiempo, dejé que la toalla cayera al piso y aproveché la noche con las dos putas que tenía en mi cama. Y la noche estuvo muy buena.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....