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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 773

"Ricardo"

Salí de ese hotel sin saber a dónde ir, no quería ir a casa, pero tampoco estaba listo para enfrentar a mis amigos, principalmente a Patricio. Entonces, manejé por un buen rato y fui a parar a ese bar donde conocí a esa chica, Ana.

Me senté en una mesa bien al fondo, ni podía beber, pues estaba manejando. Entonces pedí un refresco y me quedé mirando el celular sobre la mesa. Al final, terminé decidiendo mandarle un mensaje a Ana, habíamos intercambiado teléfonos ese día.

Quería agradecerle por haberme abierto los ojos, pues fue solo por lo que ella dijo que las chicas hablaron con Melissa y esa loca, que tenía manera de enterarse de todo, terminó descubriendo la verdad.

Terminé tomando el celular y escribiendo el mensaje "¡Tenías razón!" y tiré el celular sobre la mesa. No tardó en sonar la alerta de mensajes, había un mensaje de Ana. Simplemente preguntaba dónde estaba y si no quería charlar. Sí, tenía muchas ganas de conversar, pero no quería ir con mis amigos en ese momento. Le mandé mi ubicación y dijo que esperara, pues estaba cerca.

Veinte minutos después, una Ana vestida con unos jeans ajustados y gastados, camiseta de algodón blanca, el cabello recogido en un moño despeinado y lentes entró por la puerta. Era hermosa, llamaba aún más la atención de esa manera que cuando estaba arreglada. Me quedé observando a esa chica bonita venir hacia mí y las cabezas volteándose a observarla mientras pasaba.

Cuando se acercó me levanté para abrazarla. Su abrazo fue reconfortante. Nos sentamos y llamé al mesero. Pidió un refresco y comenzamos a conversar.

—Gracias por haber venido. —le dije mirándola.

—Rick, no es siempre que alguien me dice que tenía razón en algo, entonces vine aquí justamente para escuchar tu linda voz haciéndome ese halago. —Habló de manera graciosa y me hizo sonreír.

—¡Mira qué vanidosa! ¡Cuidado, chica bonita, la vanidad es un pecado capital! —Me reí y observé que no tenía nada de vanidosa. Pero era muy segura de sí misma, tan segura al punto de salir sin maquillaje, ligeramente despeinada y con ropa gastada para encontrarse con un amigo en un bar de moda. Se rio conmigo.

—Está bien... —se rio—. Entonces, como ya cometí un pecado capital, ¿qué te parece cometer otro conmigo?

—¿Y cuál sería ese? —Estaba apostando que diría lujuria, pues me había coqueteado cuando la conocí y en ese momento, tal vez no rechazaría su propuesta otra vez. Entonces la observé con expectativa.

—¡El pecado de la gula! Estoy hambrienta. Sirven unas comiditas gigantes y deliciosas aquí.

—¿Y qué quiere comer mi pecadora favorita?

—Pecadora favorita... ¡me gustó! —Su sonrisa era enorme—. ¿Puedo elegir? —Sus ojos brillaron.

—¡Por supuesto que puedes! —Me reí de su emoción.

—¡Entonces quiero la montaña de papas fritas con queso y tocino y un cheesesteak! —Estaba emocionada por un pan con carne y queso y papas fritas. ¡Me dio gracia!

—¡Está bien! —Llamé al mesero e hice el pedido—. Quiero verte comer todo eso. —Sonrió e hizo un gesto de desdén con la mano.

—Vas a descubrir que es más conveniente alimentar a una familia de hipopótamos que alimentarme a mí. —habló y me reí—. ¡Ricardo, deberías estar obligado a sonreír siempre, tienes una sonrisa hermosa!

—Ah, muchas gracias. Pero no siempre se puede sonreír, Ana.

—Anda, cuéntame qué pasó. Tiene que ver con la bruja de tu ex, ¿no?

PAREJA 4 - Capítulo 138: ¡Tenías razón! 1

PAREJA 4 - Capítulo 138: ¡Tenías razón! 2

PAREJA 4 - Capítulo 138: ¡Tenías razón! 3

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