"Anabel"
Mi día con las chicas fue increíble. ¡Me divertí tanto! Ellas me hicieron sentir parte del grupo. Me divertí mucho con sus historias. Pero yo conté la mía también y no era nada divertida. Mel me garantizó que descubriría todo lo que había pasado y quién era la chica del video.
Entré a la casa de Rick animada, había comprado algunas ropas y varias bragas de colores, además de algunos ingredientes para prepararle la cena. Fui a la cocina y encontré una caja de mini brownies y una notita tierna de él, diciendo que me extrañaba. Empecé a preparar la cena y ya estaba casi lista cuando oí que se abría la puerta del frente.
—¡Chica bonita, así me voy a malacostumbrar! —Entró a la cocina, me abrazó y me dio un beso. —¿Sabes cocinar?
—Para tu información cocino muy bien. Aprendí cuando viví afuera. —Pasé mis brazos alrededor de su cuello y me dio otro beso.
—¡Ejem! —Miré hacia la puerta y vi a mi hermano parado ahí, riéndose.
—Tenemos visita. —Rick habló antes de soltarme.
—¡Me encanta tu comida! —Donaldo habló y me envolvió en su abrazo. Mi hermano era un hombre grande y fuerte, siempre me sentía demasiado pequeña cerca de él.
—Tienes suerte, porque hay suficiente. —Me reí. —¿Cómo están las cosas, Don?
—Mal. —Suspiró. —No recomiendo que vuelvas a tu departamento por ahora ni a la empresa.
—¿Y qué voy a hacer? —Lo miré desanimada, buscando una solución para mi problema.
—¡Quedarte conmigo! —Rick pasó su brazo alrededor de mi cintura. —¿O es una idea tan mala?
—No, al contrario, pero no puedo quedarme en tu casa para siempre. —Noté que puso mala cara con mi respuesta.
—¿Quién dijo que no? —Me preguntó y me reí. ¡Era tan lindo!
—Eres tierno, pero tengo mi departamento y... —Traté de explicar.
—Y nada, Anabel. Tu hermano y yo conversamos, no es seguro. ¿Entiendes eso? —Rick estaba bastante serio y yo, mejor que ellos, entendía aquello.
—Sí, lo sé, pero... —No me dejó terminar. Con su manera cariñosa trató de convencerme.
—¿Pero qué, chica bonita? Me está gustando tanto tenerte conmigo. —Era tentador quedarme para siempre.
—A mí también me está gustando mucho quedarme contigo, pero no quiero que te canses de mí. —Revelé mi temor.
—Eso es imposible. Mira, vamos a cenar, conversar un poco y dejar que las cosas fluyan, Ana. Ve quedándote aquí conmigo y cuando me esté hartando te aviso. —Bromeó y me relajé.
—¡Eres imposible, Ricardo! Voy a poner la mesa. —Me reí y me dio otro besito antes de soltarme.
—Voy a ofrecerle una bebida a mi cuñado. —Me gustó oír eso, era como si le diera a nuestra relación un aire de algo definitivo y estable.
Tomé el mantel y fui hasta el comedor, que estaba junto a la sala. Quité el arreglo del centro de la mesa y solo entonces vi los lentes oscuros ahí. Era un modelo femenino carísimo, de marca, bonitos, pero un tanto llamativos, tenía cristales enormes y varillas doradas que se unían al marco por una medalla gigante con el símbolo de la marca. Mi madrastra tenía unos iguales que no se quitaba de la cara, una de sus extravagancias.
—Rick, estos lentes estaban sobre la mesa. —Le entregué los lentes después de arreglar la mesa.
—Ah, la pareja que vino a ver la casa, son de la mujer, se le olvidaron y no los había visto. Se los voy a entregar al corredor. —Rick explicó.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....