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La amada Luna del Alfa sin corazón romance Capítulo 511

Punto de vista de Avery

El camino hacia el pueblo serpenteaba descendiendo a través de los árboles y se abría gradualmente, con el bosque volviéndose más lejos a nuestro alrededor hasta que los primeros tejados aparecieron entre las ramas. Era un escenario familiar y apacible, con un aire cálido que olía a pino y a flores.

Bjorn caminó entre nosotros durante unos minutos antes de aburrirse de ajustarse a nuestro paso y comenzar a correr por delante.

—No te alejes demasiado —le pedí en voz alta.

Agitó una mano por encima del hombro para indiciar que me había oído y que probablemente no me iba a hacer caso y, al típico estilo de Bjorn, aceleró de inmediato el paso solo para llevarme la contraria.

Gideon me dirigió una mirada entre inquisitiva y divertida. Me encogí de hombros, mordiéndome el labio inferior para no sonreír.

El pueblo estaba más concurrido de lo que recordaba para una mañana entre semana. Las fachadas de las tiendas se alineaban a ambos lados de la calle principal, algunas eran las mismas que había conocido diez años atrás y otras eran nuevas. Los miembros de la manada iban de local en local con bolsas y cestas en los brazos. Varios de ellos le asintieron a Gideon a nuestro paso. Un par de ellos me miraron, me reconocieron y susurraron entre sí detrás de sus manos o simplemente se me quedaron viendo.

Fingí no notar las miradas y, en su lugar, me concentré en lo que había cambiado a lo largo de los años.

La panadería de la esquina era la misma, solo que con un letrero nuevo y jardineras en las ventanas llenas de flores que no estaban allí antes. La vieja ferretería seguía exactamente igual. Había un edificio nuevo en el extremo más lejano de la calle que Gideon me explicó que era una nueva clínica médica, ya que la anterior había quedado demasiado dañada para reparar tras una severa tormenta hace un año.

El pueblo lucía bien cuidado. Mejor de lo que esperaba, para ser sincera, dado lo que me habían contado aquellas lobas de la manada sobre los años posteriores a mi partida.

Gideon se detuvo frente a un edificio cerca del centro de la calle y se giró hacia Bjorn, quien se había materializado a su lado en algún momento.

—Primero los negocios —dijo Gideon—. Después... ¿comida?

El estómago de Bjorn respondió por él con un rugido audible, lo cual era impresionante dado que aparentemente se había comido casi toda la cocina durante el desayuno. Gideon arqueó las cejas.

—Es que no comí nada de merienda —murmuró Bjorn.

Gideon me miró. Levanté ambas manos.

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