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La amada Luna del Alfa sin corazón romance Capítulo 530

Punto de vista de Avery

Debí haber permanecido bajo la regadera de agua caliente, intentando desesperadamente que el chorro apaciguara el temblor de mis huesos, durante media hora entera antes de darme cuenta de que la forma en que estaba temblando no tenía nada que ver con el frío.

Gideon estaba esperando fuera de la puerta del baño cuando finalmente me rendí con la ducha, sosteniendo la bata más afelpada. Por la forma en que me miraba, me di cuenta de que no me iba a dar otra opción que no fuera meterme en la cama, a pesar de que el sol ya había salido, la casa empezaba a cobrar vida con los sonidos de la mañana y yo estaba demasiado alterada para volver a dormirme.

Me arropó en la cama, amontonó dos cobijas extra y se sentó a mi lado con la mano en mi espalda mientras esperábamos a que llegara la sanadora.

La sanadora de la manada llegó en menos de una hora. Escuchó mis pulmones, me tomó la temperatura dos veces y presionó el dorso de su mano contra mi mejilla como solía hacer mi madre cuando era pequeña e intentaba fingir que tenía fiebre para no ir a la escuela.

—Tienes una fiebre bastante alta —anunció—. Lo cual no es sorprendente después de un chapuzón nocturno —me dirigió una mirada por encima de sus anteojos, y tuve la sensación de que Gideon le había dado más detalles de los que me habría gustado—. Tus pulmones se escuchan bastante despejados, pero quiero que descanses mucho. Líquidos, calor, sueño. Nada de trabajar, nada de manejar, nada de andarte paseando. Una semana entera, como mínimo.

—¿Una semana? —me senté—. Tengo una fecha límite. No puedo tomarme días libres.

Ignorándome, empacó en su maletín.

—Descanso, Luna. Órdenes de la sanadora.

No tenía las energías para corregirla con respecto al título. Gideon la acompañó a la salida y los escuché murmurar en el pasillo durante un rato, demasiado bajo para que pudiera entenderlo incluso si lo hubiera intentado, algo que realmente no hice.

Unos minutos más tarde, él regresó, se deslizó en la cama a mi lado y no dijo nada sobre el estanque, ni sobre el dije, ni sobre nada de eso. Solo me atrajo hacia su pecho y me sostuvo hasta que dejé de luchar contra el sueño.

Duré exactamente un día en cama.

Capítulo 530 1

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