Punto de vista de Avery
Todo parecía tan silencioso y extraño cuando regresamos a Lobo Nocturno. Tegan interceptó a Gideon en las puertas y hablaron en voz baja durante un rato, pero nadie más reaccionó a nuestro regreso. Era como si nadie más supiera siquiera que algo había sucedido.
Se me ocurrió entonces que Gideon y sus guerreros realmente habían aislado a su manada de lo que estaba ocurriendo en los bosques a su alrededor. No quería que nadie supiera que nos habíamos ido o que habíamos sido atacados. Conociéndolo, ni siquiera le diría a su Beta que estaba herido.
—Avery —Gideon caminó hacia mí—. Voy a...
—A trabajar en tu oficina. Sí, me lo imaginaba —suspiré.
Esperaba que Gideon se viera molesto, pero parecía más bien divertido.
—¿Cansada de la rutina ya?
—No, no es eso —en realidad, había disfrutado los días que pasé como su asistente, antes de inventar excusas y desaparecer para planear mi escape—. Solo que... no sé nada sobre planificar ceremonias.
Gideon arqueó una ceja ante eso.
—Si estás pidiendo mi opinión...
—No estoy segura de estar haciéndolo... —bromeé.
—Lo simple suele ser lo mejor. Menos cosas que puedan salir mal —terminó él de todos modos, con una expresión seria.


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