Entrar Via

La amante despreciada del CEO romance Capítulo 113

Grace y Dominic estaban fundidos en un abrazo sobre el sofá, apretándose uno al otro. Ella tenía la cabeza sobre el pecho de él, sintiendo los latidos acompasados del corazón de Dominic, mientras él inhalaba el delicioso aroma del cabello de ella, de pronto esa paz que ambos compartían fue interrumpida.

—¿Crees que los niños acepten que me mude con ustedes? —preguntó Dominic. Su mano recorría el brazo de Grace en una caricia lenta.

—Tenemos que explicarles —respondió ella, buscando sus ojos—. Están en terapia y todo es un caos en sus pequeñas mentes, pero son tus hijos, Dominic. Te necesitan tanto como yo.

Dominic cerró los ojos y soltó un suspiro cargado de pesadez.

—Debo hablar con Maxwell. Le pedí que se hiciera cargo de ustedes, que no se separara... quería protegerlos, pero fui un estúpido, actué con egoísmo. No pensé en lo que él sentía, seguro desea estar con Arthur y tal vez reconciliarse con Sarah.

Grace tomó su rostro entre las manos, obligándolo a verla con una intensidad que le cortó el aliento.

—Llegó el momento de poner las cosas en su lugar —sentenció ella antes de unir sus labios a los de él.

Fue un beso hambriento, una promesa de redención que Dominic respondió rodeándola con fuerza, sintiendo el latido de su corazón contra el suyo.

—Parece un sueño tenerte así —susurró él sobre su boca, con la respiración entrecortada—. Pero... ¿Maxwell te dejará ir tan fácil?

Grace se apoyó en su hombro, soltando un suspiro que llevaba años contenido.

—Debo confesarte algo. Entre él y yo solo existe amistad. Nunca pudimos cruzar la línea, Dominic. La gente dirá que somos tontos, que debimos ser felices juntos... y sí, él ha sido el mejor hombre que pude tener cerca, pero yo no soy su tipo de mujer. Él solo vivía para vengarse de Sarah, estaba podrido de resentimiento, bueno en realidad camufló con odio el amor que siente por ella. Así que yo salía sobrando.

Ella tragó saliva, sintiendo el nudo en la garganta.

—Y yo también me dejé llevar. Te dije que no te amaba por pura rabia, por orgullo. No quería admitir que, a pesar de todo el daño, seguía amándote con la misma fuerza. Suena inmaduro, suena ilógico después de tanto dolor, pero el amor es así.

Dominic le acarició la mejilla con una ternura que le humedeció los ojos. La besó de nuevo, sintiendo que un peso muerto se desprendía de su alma.

—Traté de ser un buen esposo para Sarah —confesó él con la voz rota—. Pero cada vez que estaba con ella, pensaba en ti. Ella lo sabía, así que nos convertimos en dos extraños compartiendo una casa, viviendo un infierno. La enfermedad de Arthur fue lo único que disipó esa tortura, los reclamos y el odio. Todos fuimos víctimas, Grace.

—Lo sé —asintió ella, apretando su mano—, pero ahora tienes que luchar por ti. Buscaremos tratamientos, consultaremos al mundo entero si es necesario. Si tenemos que mudarnos para que te cures, lo haremos.

Dominic la miró con una devoción sobrecogedora, como si ella fuera lo único real en su universo.

Se recostó en su pecho, escuchando el ritmo de su corazón mientras cerraba los ojos, sintiéndose finalmente a salvo.

—No te vayas, Dominic. Por favor, lucha por nosotros —susurró contra su piel.

En ese instante, un dolor fulminante atravesó el cerebro de Dominic como un rayo. Sus músculos se tensaron violentamente por un segundo y luego se relajaron de golpe.

—Te amo tanto Grace Scott…

Sus brazos, que la rodeaban con firmeza, cayeron pesados a los lados. Grace siguió hablando, trazando planes, soñando despierta, sin notar que el ruido del mundo se había apagado para él en un silencio absoluto.

—¿Dominic? ¿Dominic? —Grace se incorporó al sentir que el cuerpo de él se vencía sobre ella, inerte.

Tenía los ojos cerrados y una expresión de paz aterradora.

—¡Dominic! —le tomó el rostro, sacudiéndolo, pero su cabeza cayó hacia un lado sin resistencia alguna. Grace sintió que el frío le recorría la espalda—. ¡Dominic, no! ¡Despierta! ¡No me hagas esto ahora, por favor! ¡Dominic!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La amante despreciada del CEO