Entrar Via

La amante despreciada del CEO romance Capítulo 117

—Tengo sospechas —sentenció él, mirando hacia la puerta como si esperara ver a alguien escuchando—. Si lograban deshacerse de mí, pensaron que te sacarían de la empresa fácilmente. Pero lo que no saben es que te blindé, Grace. Estás protegida legalmente, y si yo "no recuerdo nada", el enemigo se confiará y cometerá un error.

Grace le tomó la mano, acariciando sus nudillos con desesperación.

—Ya no pienses en empresas ni en enemigos, Dominic. Solo piensa en recuperarte —le suplicó ella, con los ojos empañados—. Por cierto... ¿recuerdas lo que me propusiste antes de desmayarte? ¿Lo del matrimonio?

Dominic la miró con el rostro inexpresivo por un segundo.

—¿Yo? No... eso no lo recuerdo.

Grace se tensó y soltó su mano, molesta por la broma pesada, pero Dominic dejó escapar una pequeña sonrisa y volvió a sujetarla.

—¿Cómo voy a olvidarlo? —susurró con ternura—. Pero, por favor, hagan lo que les pido. Digan que no recuerdo ni mi nombre. Necesito ver quién se acerca a celebrar mi ruina.

Christopher suspiró, negando con la cabeza ante la terquedad de su amigo.

—Está bien, aunque me estás obligando a emitir un informe médico falso y pongo en juego mi ética.

—Yo te protegeré, Chris —le aseguró Dominic—. Siempre lo hago.

Grace se inclinó sobre él, depositando un beso cálido en su frente mientras lo arropaba con cuidado.

—Descansa, mi amor —le dijo en un susurro—. Si esto es lo que quieres para estar a salvo, lo haremos. Pero ahora solo duerme.

****

Grace cruzó el umbral de la habitación con el rostro bañado en lágrimas y los hombros hundidos. Al ver a Maxwell en el pasillo, se cubrió la boca con una mano, fingiendo un sollozo que nació de la tensión acumulada.

—Grace, ¿qué pasó? —Maxwell se acercó a ella con rapidez, tomándola por los brazos.

—Es... es su mente, Maxwell —susurró ella, con la voz rota y la mirada perdida—. Dominic despertó, pero no sabe quién es. No me reconoce, no sabe nada de los niños... Chris dice que la presión fue demasiada y que no se sabe si en algún momento recupere sus recuerdos. Existe la posibilidad de que sea permanente.

Se dejó caer en el pecho de Maxwell, llorando con una amargura que parecía totalmente real. Él la estrechó con fuerza, suspirando con pesadez.

—Lo lamento tanto, Grace. Después de todo lo que pasaron... —Maxwell le acarició el cabello, tratando de consolarla—. Tenemos que explicarles a los niños. Esto va a ser un golpe muy duro para ellos.

—Sí, yo lo haré —asintió ella, separándose apenas para limpiarse las mejillas con un pañuelo—. Por favor, ve a casa ahora. Ellos han de notar mi ausencia y no quiero que se asusten más. Yo me quedaré aquí un rato más.

—Perfecto —dijo Dustin, con los ojos encendidos—. Un hombre sin memoria es un hombre sin derechos y sin voluntad. Dominic Pierce acaba de convertirse en un fantasma, y yo soy el único que queda para heredar su imperio. Sigue vigilando, quiero saber quién se acerca a él.

****

A primera hora de la mañana, Dustin entró en el despacho de Charlotte con un paso que intentaba ocultar su euforia bajo una capa de falsa preocupación. La anciana lo miró por encima de sus gafas, detectando de inmediato la urgencia en su postura.

—Abuela, tenemos un problema grave con Dominic —soltó Dustin sin preámbulos.

Charlotte dejó el periódico sobre la mesa y se enderezó, con esa rigidez aristocrática que nunca la abandonaba.

—Habla claro, Dustin. ¿Qué sucede con mi nieto?

—Está en el hospital. Sufrió un colapso anoche y tuvieron que operarlo de urgencia en la cabeza —Dustin hizo una pausa dramática, bajando la voz—. Despertó, pero los médicos dicen que ha perdido por completo la memoria. No sabe quién es, no nos recuerda a nosotros... no recuerda nada de su vida.

La abuela entrecerró los ojos, clavando su mirada gélida en Dustin.

—¿Y cómo sabes tú todo eso antes que yo? ¿Por qué el hospital no me notificó directamente?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La amante despreciada del CEO