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La amante despreciada del CEO romance Capítulo 118

Dustin se aclaró la garganta, manteniendo la calma.

—Un amigo médico me llamó —mintió con naturalidad—. Se le hizo sumamente extraño que la familia Pierce no estuviera allí en un momento tan crítico. Al parecer, todo se ha manejado bajo un hermetismo sospechoso.

Charlotte soltó un rugido de indignación, golpeando la mesa con la palma de la mano. El sonido resonó en toda la estancia.

—¡¿Y quién demonios está con Dominic entonces?! —exigió saber, con la voz vibrando de furia.

—La arribista de Grace —respondió Dustin, dejando que el veneno fluyera en sus palabras—. Ella es la que ha tomado el control de la situación, aislándolo de todos nosotros. Está allí ahora mismo, aprovechándose de la situación.

Charlotte se puso en pie de un salto, ignorando el dolor de sus articulaciones. Tomó su bastón de plata con una fuerza renovada por el odio.

—Esa mujer no va a poner sus manos sobre el patrimonio de mi nieto —sentenció la anciana—. Voy en este momento a ver a Dominic. Nadie me va a prohibir la entrada a la habitación de un Pierce.

—Vamos —dijo Dustin, ofreciéndole el brazo con una sonrisa interna de triunfo—. Mi auto está afuera. No permitiremos que esa mujer siga manipulando los hilos mientras Dominic está indefenso.

****

Grace aprovechó el breve descanso que Dominic le suplicó que tomara. Tras una ducha rápida que no logró borrarle las ojeras, se sentó a la mesa con sus hijos. Derek y Doménica desayunaban en silencio, notando la extraña atmósfera que envolvía la casa.

—Niños, tengo que contarles algo importante —empezó Grace, tratando de que su voz no temblara—. Se trata de su papá.

Los pequeños detuvieron sus cucharas al unísono, mirándola con ojos muy abiertos.

—¿Papá Maxwell o papá Dominic? —preguntó Doménica, ladeando la cabeza con curiosidad.

—Papá Dominic —respondió Grace, forzando una sonrisa tranquilizadora—. Está en el hospital, pero no se asusten, él está bien. Los médicos lo están cuidando, pero pronto vendrá a vivir a esta casa con nosotros.

—¿A vivir aquí? —Derek arqueó las cejas, sorprendido.

—Sí, pero hay algo que deben saber —Grace se inclinó hacia ellos, midiendo cada palabra para no revelar el plan de Dominic—. Verán, a papá se le han olvidado algunas cosas. Es como si su memoria estuviera un poco dormida. Por eso tenemos que ser muy pacientes y cuidarlo mucho entre todos. No podemos agobiarlo con preguntas difíciles, ¿de acuerdo?

—Yo le prestaré mis juguetes para que se acuerde de cómo jugar —dijo Doménica con determinación—. Vamos a ayudarlo a ponerse bien, mami.

—Y yo le contaré historias de super héroes —añadió Derek—. Si se le olvidó algo, yo se lo explico.

Grace sintió un nudo en la garganta ante la nobleza de sus hijos. Estaba a punto de responder cuando Doménica miró hacia la puerta de la cocina y su expresión cambió.

—¿Y qué pasará con papá Maxwell? —preguntó la niña en voz baja—. ¿Él también va a vivir aquí con papá Dominic?

Maxwell la tomó del brazo con suavidad y la llevó hacia la cocina, lejos del oído del niño. Necesitaba soltar la verdad antes de que la situación se saliera más de control.

—Sarah, escucha. Dominic no tenía un tumor —soltó Maxwell sin rodeos.

Ella se quedó paralizada, parpadeando con incredulidad.

—¿De qué hablas? Los médicos dijeron...

—Se equivocaron. Fue un error de laboratorio —explicó él rápidamente—. Dominic tenía una inflamación grave, líquido presionando su cerebro. Lo operaron anoche y físicamente está fuera de peligro, pero despertó sin memoria. No recuerda nada, Sarah. Ni a Grace, ni a la empresa, ni a Arthur. Nada.

Sarah se cubrió el rostro con ambas manos y rompió a llorar, un llanto sordo que sacudía sus hombros.

—Esto será terrible para Arthur... —sollozó—. Si Dominic no lo reconoce, el niño se va a derrumbar. Él adora a ese hombre.

Maxwell dio un paso hacia ella, con la mirada encendida por una determinación que llevaba años conteniendo.

—Es el momento de decirle la verdad, Sarah. El niño debe saber que yo soy su verdadero padre. No podemos seguir viviendo en esta mentira, no ahora que Dominic no puede cumplir su papel.

—¿Tú eres mi papá?

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