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La amante despreciada del CEO romance Capítulo 179

—Maxwell… —susurró ella cuando él se separó apenas para respirar, pero no le dio tiempo a decir nada más. La levantó en vilo, sujetándola por las nalgas con firmeza, y ella envolvió sus piernas alrededor de su cintura por instinto. Él caminó con ella a cuestas hasta el sofá, sin dejar de besarla, mordiendo su cuello y lamiendo la piel sensible justo debajo de la oreja.

La depositó sobre los cojines con cuidado, pero sin delicadeza. Sus ojos ardían cuando la miró desde arriba, recorriendo su cuerpo como si quisiera memorizar cada curva.

—Te necesito, Sarah. Toda tú —gruñó él, su voz ronca de deseo.

Sus manos bajaron hasta el borde de la blusa de ella y la levantó con lentitud, exponiendo su vientre plano y luego sus pechos cubiertos por un elegante sujetador de encaje. Maxwell se inclinó y besó el valle entre ellos, inhalando su aroma. Sarah arqueó la espalda con un jadeo cuando él liberó uno de sus senos y capturó el pezón endurecido entre sus labios, succionando con hambre mientras su lengua lo rodeaba en círculos lentos y tortuosos.

—Ah… Maxwell… —gimió ella, clavando las uñas en su espalda por encima de la camisa.

Él no se detuvo. Mientras su boca devoraba un pecho, su mano libre bajó por el abdomen de Sarah hasta desabrochar el botón de sus pantalones. Deslizó la mano dentro, por encima de la ropa interior, y encontró su centro ya húmedo y caliente. Sus dedos rozaron el clítoris hinchado con movimientos precisos, circulares, aumentando la presión poco a poco.

Sarah se retorció debajo de él, jadeando con la boca abierta. Sus caderas se movían por voluntad propia, buscando más fricción.

—Estás tan mojada… —murmuró Maxwell contra su piel, mordiendo suavemente el otro pezón—. Tan lista para mí.

—Por favor… —suplicó ella, la voz quebrada.

Él se incorporó solo lo necesario para quitarse la camisa de un tirón, revelando su torso marcado por años de entrenamiento. Sarah lo miró con hambre, pasando las manos por sus abdominales hasta llegar al cinturón. Lo desabrochó con dedos temblorosos y bajó la cremallera. Maxwell gruñó cuando ella liberó su erección dura y palpitante, envolviéndola con su mano cálida y empezando a acariciarla con movimientos firmes y lentos.

—Joder, Sarah… —siseó él, cerrando los ojos un segundo.

El juego previo se volvió más intenso. Maxwell le quitó los pantalones y la ropa interior de un solo movimiento, dejando a Sarah completamente expuesta. Se arrodilló entre sus piernas y bajó la cabeza, besando el interior de sus muslos antes de enterrar la cara en su sexo. Su lengua la lamió con devoción, desde la entrada hasta el clítoris, succionando y penetrándola con la punta. Sarah gritó de placer, agarrando su cabello con fuerza mientras sus caderas se elevaban.

—¡Sí! ¡Maxwell…!

Los gemidos de ella llenaban el apartamento mientras él la llevaba al borde del orgasmo con la boca y dos dedos curvados dentro de ella, rozando ese punto que la hacía temblar. Justo cuando sentía que iba a romperse, Maxwell se detuvo, se incorporó y la miró a los ojos con intensidad.

Cap. 179: Pasión desbordada. 1

Cap. 179: Pasión desbordada. 2

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