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La amante despreciada del CEO romance Capítulo 202

Al llegar a la casa de seguridad, el ambiente en la estancia principal era un poco más ligero. Derek y Arthur estaban sentados en la alfombra jugando con unos autos de carreras. Arthur, a quien ya le estaba creciendo una fina y suave capa de cabello castaño, reía a carcajadas mientras hacía chocar un camión contra la pista.

Dominic, que estaba de pie cerca de la entrada revisando unos informes, levantó la vista en cuanto los de seguridad dejaron entrar a Tony acompañado del pequeño. Dominic ya conocía a Gerard de un par de reuniones familiares previas y siempre le había parecido un niño excepcionalmente maduro.

—Anthony, qué sorpresa —saludó Dominic, caminando hacia ellos con paso firme, antes de inclinarse un poco hacia el niño con una sonrisa—. Hola, Gerard. ¿Cómo van tus inversiones ficticias en la bolsa? Escuché que le estabas ganando a tus tíos.

—Hola, señor Pierce —respondió Gerard, estrechándole la mano con una formalidad divertida para sus siete años—. Van bastante bien, el mercado tecnológico está dando buenos rendimientos esta semana.

Dominic soltó una carcajada sincera, dándole una palmada afectuosa en la espalda.

—Me caes muy bien, muchacho. Tienes mentalidad de tiburón. Ven, quiero presentarte a mis hijos —dijo Dominic, señalando hacia la alfombra—. Ellos son Derek y Arthur.

Los dos niños se detuvieron y miraron al recién llegado. Gerard les dio un asentimiento serio, pero justo en ese preciso momento, la puerta que conectaba con la cocina se abrió y Doménica entró a la sala sosteniendo un vaso de jugo. La niña se detuvo al ver las visitas, acomodándose un mechón de cabello detrás de la oreja.

Gerard se quedó completamente quieto, fijando sus ojos grandes en Doménica. Por primera vez en toda la mañana, el pequeño genio de los números pareció perder el hilo de sus pensamientos, maravillado por la presencia de la niña.

Arthur, que tenía el radar completamente encendido cuando se trataba de su "novia", notó de inmediato la mirada fija de Gerard. El hijo de Sarah se puso de pie de un salto, interponiéndose de inmediato entre Gerard y Doménica con el ceño fruncido y los puños apoyados en sus caderas, con un arranque de celos infantiles que hizo que Dominic y Anthony contuvieran la risa.

—¿Y tú por qué la miras tanto? —rezongó Arthur, mirando a Gerard con clara hostilidad de competencia—. Ella es Doménica, y es mi novia oficial. Nos vamos a casar cuando tengamos siete años, así que busca tu propia novia en otra parte.

Gerard parpadeó, saliendo de su trance, y midió a Arthur con la mirada, recuperando de inmediato su postura de sabelotodo.

—Casarse a los siete años es estadísticamente imposible y legalmente inválido —le contestó Gerard con tono analítico—. Además, el libre albedrío le permite a ella decidir con quién habla.

Doménica miró a ambos niños, un poco abochornada, mientras Dominic se aclaraba la garganta intentando disimular el pánico de ver que a su hija ya le andaban saliendo pretendientes por duplicado en su propia sala.

Cap. 202: Celos. 1

Cap. 202: Celos. 2

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