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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 235

—¡De acuerdo!

El Doctor Lorenzo tomó el frasco de porcelana y se dio la vuelta rápidamente hacia la sala de descanso.

Sin embargo, apenas había dado dos pasos cuando una voz lo detuvo.

—No use esa medicina.

Se volvió con desconcierto y vio a una joven entrar desde el exterior.

Iba vestida de forma sencilla, pero su rostro era de una belleza impresionante.

Por su apariencia, no parecía alguien que estudiara medicina.

Supuso que era alguna señorita rica de otra familia influyente que intentaba llamar la atención para ganarse el favor de los Sandoval.

Por lo que le respondió con impaciencia y cierto desdén:

—Niña, estoy intentando salvar una vida. No tengo tiempo para darte explicaciones. ¡No te metas a interrumpir ni a hacernos perder el tiempo!

Pero Roxana alzó la voz de nuevo.

—Esa píldora podrá curar muchos venenos, pero Doña Beatriz no está envenenada. Si se la da, solo empeorará su condición.

Al ver que la joven cuestionaba su profesionalismo, el Doctor Lorenzo replicó con indignación.

—¡Tonterías! Es evidente que la señora tiene dificultades para respirar, sus pulmones sibilan y hasta las puntas de sus dedos se han puesto moradas. Además, su pulso se ha debilitado drásticamente. Si no es veneno, ¿cómo explicas que haya empeorado tan rápido?

—Es cierto que esos síntomas coinciden con un envenenamiento —respondió Roxana con calma, mirando al doctor con una mirada fría que denotaba seguridad y aplomo—. Pero ya he examinado los restos del consomé. Tenía una gran cantidad de Liana Marchita, una hierba que estimula la circulación sanguínea. Además, hace una hora, Doña Beatriz bebió un Refresco de Legumbres muy frío. La combinación de ambas cosas provocó una reacción aguda, eso es todo.

Al escuchar esto, el Doctor Lorenzo abrió los ojos de par en par.

La Liana Marchita era una hierba sumamente rara; incluso él mismo solo la había visto un par de veces en su vida. ¡Esta jovencita había logrado identificarla al instante, y además sabía a la perfección que reaccionaba negativamente con el Refresco de Legumbres!

¡Era evidente que la muchacha sabía de medicina!

—Tienes razón, ambas cosas son incompatibles. Pero yo mismo agregué menos de un gramo de Liana Marchita a su consomé. Con esa dosis, aunque la señora se tomara una jarra entera del refresco, sería imposible que sufriera una reacción tan violenta —argumentó de nuevo.

Capítulo 235 1

Capítulo 235 2

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