Marina estaba a punto de responder, pero al levantar la vista hacia el escenario, se quedó paralizada.
Algo hizo clic en su mente.
Miró incrédula hacia adelante. ¿Acaso «M» podría ser... Roxana?
¿M de Maison Milán y M de... M&R Global?
En el escenario, Paula, al no ver aparecer a su jefa, suspiró con impaciencia.
—¿A qué estás esperando? Sube ya, o la marca que tanto te costó levantar se va a ir a pique esta misma noche.
—Sigue hablando así, Paula, y te descontaré el sueldo de este mes.
Roxana subió lentamente los escalones. Su tono era sereno, pero quienes la conocían notaron la pizca de diversión en sus palabras.
Su rostro era de una belleza deslumbrante; incluso bajo la implacable iluminación del escenario, lucía perfecta en cada ángulo. Parecía la favorita absoluta del destino.
—¿Esa joven es la legendaria «M»? ¡No puede ser!
—¡Imposible! Tengo entendido que acaban de revelar que ella es la prodigio musical «Estrella». ¿Cómo va a ser también la fundadora de Maison Milán?
—Seguro es una farsa de Paula Rossi. Nos están viendo la cara.
Marina ya sospechaba algo, pero ver a su hija plantada en ese escenario confirmando todo, la llenó de un asombro desbordante. ¡Su niña era un genio en toda la extensión de la palabra!
Verónica, Darío y la mismísima Brenda se quedaron mudos de la impresión.
Yara, al igual que Alcira, quien observaba desde una esquina, sentía que la envidia la asfixiaba mucho más que la sorpresa.
Por el contrario, Ricardo, que estaba junto a Alcira, saltó de su asiento como si le hubieran dado una descarga eléctrica.
—¡Roxana es la legendaria «M»! ¡Pero qué callado se lo tenía! ¡Es una eminencia y yo ni enterado! ¡Esa es mi hija Roxana! ¡Cada vez que revela algo nuevo, deja a todos con la boca abierta!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA