Los dos viejos seguían lanzándose insultos, sin darse cuenta de que la familia Soler los miraba boquiabiertos.
—Cariño, ¿estoy viendo mal? ¿Esos de verdad son el prestigioso Maestro Ezequiel y el ilustre Don Abelardo? —susurró Marina, sin dar crédito a sus ojos.
¿No se suponía que eran figuras intocables en la cima de sus disciplinas?
¿Por qué se peleaban a gritos como si estuvieran en un mercado?
Rafael también estaba desconcertado, pero no pudo evitar que un brillo de orgullo asomara en sus ojos.
—Parece que nuestra hija es aún más extraordinaria de lo que creíamos, para lograr que dos gigantes se peleen así por pasar tiempo con ella.
Marina se sintió igual de orgullosa.
—¡Así es! Nuestra niña es maravillosa. No solo es una estudiante brillante y un genio musical, sino que también domina la medicina. ¡Es perfecta en todo!
Mientras tanto, la mirada de Yara se volvía cada vez más sombría. La envidia la quemaba por dentro como un infierno desatado.
Roxana, cansada de escuchar las quejas de ambos ancianos, los interrumpió sin rodeos.
—Ya dejen de pelear, es tarde y quiero irme a dormir.
Abelardo y Ezequiel hicieron una tregua al instante.
Abelardo propuso a Rafael que, como él también regresaba a la universidad, llevaría a Roxana y a Yara.
Ezequiel se opuso enérgicamente, pero al final perdió la discusión.
Como Abelardo quería sentarse junto a Roxana, Yara no tuvo más remedio que tragar su orgullo y ocupar el asiento del copiloto.
Debido a la presencia de Yara, Abelardo no pudo hablar libremente con Roxana, así que le envió un mensaje:
[Muchacha, me enteré de que el Centro de Investigación Phoenix organizará una subasta con hierbas exóticas para la longevidad. Entre ellas, subastarán un Hongo de Vida Eterna milenario. ¿Te interesa ir?]
Roxana bajó la mirada a la pantalla y una sonrisa de discreta confianza se dibujó en sus labios.
El Centro de Investigación Phoenix era, en realidad, su propio instituto científico en Puerto Esperanza.
Había organizado esa subasta por dos razones: darle a Valeriano la oportunidad de adquirir el Hongo de Vida Eterna que necesitaba para su tratamiento, y generar publicidad para conseguir patrocinadores y mayor financiamiento para sus investigaciones.

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