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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 280

Finn

Le apreté los dedos y me moví para seguir a Landon y Gabriel a buscar agua. Perdí la cuenta de cuántos viajes hicimos, pero Landon era listo y los había mantenido cerca de un arroyo, así que no fue tan pesado. Seth y Samuel les explicaron a los cachorros paso a paso cómo procesaban el ciervo y cómo aprovechaban cada parte. Nada se desperdiciaba. Comimos y usamos la piel del ciervo para envolver lo que no consumimos. Trinity no se separó de mi lado y solo rompió el contacto para comer. Su manita se aferraba a mi dedo meñique y su cuerpecito cálido se apretaba contra mi costado.

Los cuatro estaban fascinados con todo el proceso de preparación, haciéndole pregunta tras pregunta a Seth mientras cocinaba y repartía los trozos de carne listos. Después, nos lavamos todos en el arroyo y volvimos a sentarnos alrededor del fuego, conversando cómodamente.

—¿Sabes que me recuerdas a una amiga mía? —le dije a Trinity.

—¿En serio? ¿A quién? —Se había soltado más con nosotros, pero su voz seguía siendo firme aunque tímida.

—Se llama Greta y tu cabello es casi igual al de ella, castaño con mechones rojos como si estuviera en llamas. —Enrosqué un mechón suelto alrededor de mi dedo y ella se rio—. Es una guerrera muy fuerte en la manada de la Luna Kennedy. De hecho, en este momento está custodiando a la Luna.

Samuel se volvió hacia los cachorros.

—Hablando de la Luna, ya está oscureciendo y viene un auto a recogernos porque llevamos mucho tiempo fuera. Sé que tienen su campamento aquí y parece que les va muy bien, pero tenemos espacio de sobra. ¿Les gustaría venir con nosotros? Nuestra Luna está muy emocionada de conocerlos. No pudo venir con nosotros y le encanta conocer cachorros nuevos. —Los cuatro se miraron entre sí, pero no logré descifrar qué opinaban al respecto.

—¿Ella va a estar en el auto que los recoja? —preguntó Gabriel con entusiasmo.

—No, tiene algunos asuntos que atender. Por eso tiene un equipo de guerreros. Nuestro trabajo es salir y asegurarnos de que todo sea seguro para ella y para el resto de la manada.

—¿Qué tenemos que hacer? —preguntó Landon.

—¿A qué te refieres? —Seth lo miró confundido desde su lado de la fogata.

—Bueno, los últimos que dijeron que iban a ayudarnos nos dijeron que teníamos que trabajar para pagar nuestras comidas con ellos. Dijeron que si no trabajábamos, no comeríamos ni tendríamos dónde dormir, y que nada era gratis —intervino Peyton.

—Bueno, nuestra Luna y nuestro Alfa no funcionan así. Ellos quieren ayudar a quien puedan —dijo Samuel con honestidad, poniéndose de pie en toda su estatura.

Landon igualó su postura.

—¿Y los malos? Hay gente que simplemente es mala.

—Tienes razón, y el Alfa Ryker es bastante bueno para deshacerse de los tipos malos. Son más que bienvenidos a venir con nosotros, y si deciden que no quieren quedarse, son libres de irse.

—¿Lo prometen? —preguntó Peyton.

—Ya llegamos. ¿Quieres que la tome? —susurró Seth.

—Puedes intentarlo, pero no dejó que Samuel la agarrara hace rato. —En el instante en que las manos de Seth tocaron las costillas de Trinity, ella se tensó y él la soltó de inmediato.

—Era de esperar que le cayera bien la única persona aquí que no tiene hijos. —Se rio de mí—. Voy a subir a avisarle a la Luna que baje la emoción. —Sonreí y puse los ojos en blanco. Kennedy era todo un caso la mayor parte del tiempo, pero cuando se trataba de cachorros no había forma de pararla. Tenía la impresión de que prefería pasar tiempo con cachorros que con adultos la mayor parte del tiempo.

Salí tambaleándome del vehículo y gemí al ver las escaleras. Esas escaleras iban a ser mi muerte, lo juraba. Llegué arriba jadeando y alcancé a escuchar las voces de Ryker y Landon discutiendo algo, a Kennedy haciendo preguntas, pero estaba atento a una voz en particular. Si para evitarla o porque la extrañaba, no estaba realmente seguro, pero el cuerpo se me relajó cuando capté el dulce aroma a cerezas que solo era de ella.

Entré y las voces se callaron.

—¡Es tan chiquita! —Kennedy se cubrió la boca y parecía estar al borde de las lágrimas. Ryker estuvo a su lado en segundos. Ella dejó que la abrazara, pero solo por un momento. Solo tenía ojos para la niña pequeña aferrada a mi cuello—. ¿Está bien? ¿Necesita algo?

—Está bien, por lo que pudimos ver —susurré—. Solo muy tímida. Nos tomó un rato lograr que siquiera nos hablara, ¿verdad, Trinity? —Le hice cosquillas a Trin en las costillas y soltó una risita, luego se acurrucó más profundo en mi cuello—. ¡Oye! ¿Recuerdas que te hablé de mi Luna y de que iba a estar muy emocionada de conocerte? —Asintió contra mi hombro. Sonreí hacia Seth y Samuel. Me devolvieron una mirada cómplice—. ¿Puedo presentártela o te vas a esconder para siempre? —Eso la hizo levantar la vista hacia mí y asintió—. Ella es la Luna Kennedy y detrás de ella está el Alfa Ryker. Esta es su manada, así que si necesitas algo, ellos están a cargo, ¿entendido? —Asintió pero miraba fijamente más allá de Kennedy y Ryker.

—¿Esa es Greta? —susurró. Y por primera vez desde que volvimos, hice contacto visual con mi compañera, que se veía sorprendida.

—¿Le hablaste de mí?

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