Finn
Intentaba descifrar por qué la Luna y el Alfa estaban siendo tan crípticos con todo aquello. Es decir, al menos Kennedy me había dicho que quería darnos una casa, lo cual era una locura, pero al menos era algo con qué trabajar.
Si no tuviera ese peso encima, habría estado dando vueltas en la cama tratando de averiguar qué tramaban. Pero tal como estaban las cosas, estaba cálido y cómodo, y por primera vez en mucho tiempo sentía que estaba exactamente donde debía estar.
Me adormecí escuchando los ronquidos suaves de las dos chicas en mis brazos.
—¡¡¡¡¡FIIIIINNNNN!!!! —Salté del sofá y por encima del respaldo, listo para pelear tras el grito de Trinity. Con los ojos bien abiertos, busqué lo que la había hecho llamarme así, y me encontré con risas—. ¡Funcionó, Bennet! —chilló con alegría.
—Alguien amaneció muy tenso después de dormir tanto. —Seguí escaneando el lugar, ignorándolo, parpadeando para quitarme la resequedad de los ojos. Imbécil.
Vi a Bennet y Trinity sentados en la barra junto a Gabriel y Peyton.
—¿Dónde está Landon? ¿Y por qué gritabas así? —Me froté los ojos y caminé hacia ellos. Al no encontrar ningún peligro del que preocuparme, me relajé un poco.
—Con el Alfa. Ya dormiste suficiente y la Luna tiene planes para ti.
—¿Qué hora es? Siento como si me acabara de quedar dormido. Tuve muchas interrupciones. —Miré a Trinity y a Bennet. Ambos me sonrieron, sin la menor preocupación por haber arruinado mi descanso.
—Es mediodía. Kennedy dijo que te dejáramos en paz, pero ya tienes que empacar, es hora de irnos.
—¡¿Irnos?! ¡¿A dónde?! —preguntó Trinity, preocupada. Se recargó contra mi costado; el contacto tuvo un efecto calmante inmediato en los dos.
—No te preocupes, enana, tú también vas. Vamos a mudarlos a todos a la manada grande.
—¿Qué es una “manada grande”? —Su ánimo cambió.
Bennet no perdió el ritmo; era bueno con todos los cachorros.
—Bueno, el Alfa Ryker ayuda a muchas manadas más pequeñas haciéndolas parte de Luna Oscura. Como esta. —Señaló a su alrededor—. Lago de Roble lleva con nosotros solo un par de años. Esta es la casa de la manada del antiguo Alfa, y es muy bonita, pero ustedes necesitan más espacio, así que tenemos que ir a la zona principal de la manada e instalarlos mientras buscamos a alguien más de su manada.
—¡¿Eso significa que voy a ir a la escuela?! —Su tono se fue poniendo grave y serio con cada palabra—. ¡Me encanta la escuela! Era muy divertida, la extraño un poco. ¿Y qué hay de Gabriel y Peyton y Landon?
Bennet se rio.
—¡Sí! Todos van a ir a la escuela y van a pasar tiempo con Finn y Greta y el resto de nosotros mientras estén aquí. Pero primero tienes que sacar a Finn por la puerta.
Trinity giró la cabeza para mirarme.
—¡¿Qué estás esperando?! ¡Vamos! —Saltó de la silla, me agarró la mano y se dirigió a la puerta.
—¡Ey, ey, ey! Tengo que buscar mis cosas. —Me reí de ella.
—¡No tienes que hacer nada! Limpiamos el cuarto más temprano. Todo está en la camioneta grande. ¡Vamos!
Salió trotando por la puerta, todavía tomándome la mano. Mis piernas largas le seguían el paso sin problema y yo sonreía ante su entusiasmo. Cuando llegamos a las interminables escaleras, la levanté y la eché sobre mi hombro, y luego bajé trotando mientras ella hacía ruidos cada vez que rebotaba sobre mi hombro y se reía más fuerte con cada escalón.
Seguía en conflicto con lo mucho que me importaba esa niña y lo mucho que quería que se quedara con Greta y conmigo de manera permanente. Pero decidí disfrutar el tiempo que tuviéramos con ella sin importar lo que pasara después.

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