Ambos se rieron de nosotros y Jeremiah envió un enlace mental: “Desafío aceptado”.
Una vez que bajamos a cenar, los únicos en el comedor eran los Omegas que nos servían. No había señales del Alfa David, Luna Margaret ni de su hija. Eso también hizo que mi enojo aumentara. Odiaba esa arrogante demostración de importancia al llegar tarde a propósito, incluida la de mi Alfa, que nos había retrasado. Bueno, no podía enojarme del todo. Probablemente era culpa nuestra. No sabía por qué estaba tan disperso emocionalmente. Había estado de mal genio desde que Kennedy se fue, pero esto era diferente. Copyright ©️ 2025 Miss L Writes and Ember Mantel Productions
Cuando tuve ese pensamiento, la puerta del otro extremo del comedor se abrió, y nos recibió una hembra muy hermosa del brazo de un Alfa de apariencia muy poderosa. Percibí su aura desde donde estaba. Ambos sonreían.
El Alfa David se veía complacido de vernos. Por el aspecto de su casa de la manada, habría esperado que estuviera molesto de que le hubiéramos hecho perder el tiempo.
—Me alegra mucho que pudieran venir. Sé que no es el momento más conveniente para ustedes, ya que tú mismo acabas de encontrar a tu compañera, Jeremiah, pero no queda de otra. Necesitamos saber con qué estamos lidiando —dijo el Alfa David mientras se acercaba a estrechar la mano de Jeremiah y besaba el dorso de la mano de Rayna, haciéndola soltar una risita.
Una vez hechas las presentaciones, Jeremiah preguntó:
—Pensé que también nos reuniríamos con su hija.
La Luna Margaret intercambió una mirada con su esposo.
—Está ocupada por el momento. No le agrada la idea de necesitar ayuda de otra manada. Como cualquier Alfa de sangre pura.
Jeremiah sonrió.
—Alfa Jeremiah, Luna Rayna, Beta Ben, Gamma Jason y Delta Tommy, permítanme presentarles a nuestra hija, la futura Alfa Elara —dijo Luna Margaret, soltando todos los títulos de corrido. Impresionante.
Elara se limitó a sonreír y siguió caminando hacia el interior del comedor. Noté a dos guerreros grandes siguiéndola de cerca, uno a cada hombro.
¿Por eso llegó tarde? ¿Había estado con esos dos idiotas?
Necesitaba que mis pulmones se calmaran de una maldita vez. Estaba empezando a jadear. Y necesitaba que mi lobo dejara de gruñir. Respiré hondo otra vez y solté el aire despacio, pero no podía romper el contacto visual con esa hembra. Ella parpadeó una vez y volteó hacia otro lado, caminando hasta el asiento junto al de su madre, ignorándome.
¿Qué demonios fue eso? ¿Cómo pudo ignorarme tan fácilmente cuando yo estaba paralizado bajo su mirada?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Luna no deseada por el Alfa
cuando nuevos capítulos? no puede terminar así, o si??...