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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 59

—Alfa Ryker. Y si quieres los edificios en otro lado, entonces págalos tú mismo.

Ni siquiera levanté la mirada de la computadora. Llevaba días tratando de terminar aquellos correos de planeación y ya casi acababa. Parecía que Claude se había escondido a propósito en su casa para venir a molestarme y retrasarme allí. Tenía que ir a la ceremonia de Luna de Rayna. Me mataría si no llegaba y ya iba tarde según mi horario.

—Perdone, Alfa, creo que no escuché bien.

Apagué la computadora después de enviar el último correo. No lo vi a él, solo me quedé mirando la pantalla en blanco.

—Si no te gustan mis planes y en serio tienes tantas ganas de desafiarme, entonces haz el plan y págalo de tu bolsa, Claude. La zona de mis tierras que sugieres usar no beneficia a suficientes almas para el tamaño y el costo de las estructuras que propusiste. No tienes guerreros; y si tienes que planear cómo proteger una estructura vital antes de siquiera construirla, entonces es que está en el lugar equivocado. Las tierras que tomé de ti no han generado ganancias en años, así que no tienes dinero del que hablar; la única razón por la que tu gente está siendo atendida en este momento es gracias al esfuerzo de otras zonas de mi manada. —Levanté la mirada para sostenerle la mirada con dureza—. En este momento, tengo reuniones y planes que no te incluyen. Llevas dos días intentando distraerme sin haber agendado una cita conmigo. No mereces ningún trato especial. Si necesitabas hablar más conmigo, contacta a Robin y ella te pondrá en mi agenda, como a todos los demás. Empaca tus cosas y vete a tu casa.

Los omegas de allí le habían dado alojamiento y habían cubierto todas sus necesidades, pero me habían llegado reportes de maltrato y afirmaciones de que yo le había dado permiso de hacer lo que quisiera con quien quisiera. Tenía que irse. Incluso mi equipo ya había aprendido a buscarme a mí cuando él empezaba a dar órdenes.

Normalmente los lobos de menor rango solo hacían lo que se les decía, pero Claude se estaba volviendo muy arrogante con sus peticiones y ya había escuchado dos veces que intentó sobrepasarse con las hembras de allí.

Se le había dicho en términos muy claros que no les pusiera una mano encima a los miembros de mi manada y les di permiso a todos de rechazarlo o de mandarlo conmigo si salía con peticiones absurdas. Por eso estaba allí, aunque fingía que era una reunión sobre su idea.

Su sed de poder y control lo hacían muy difícil de usar, y mucho menos de confiar en él. Además, no podía usar el mando de Alfa con él porque era un Alfa de nacimiento. Mi vida habría sido mucho más fácil si hubiera podido hacerlo.

Para cuando me calmé lo suficiente como para dejarle las órdenes a Linda, ya iba muy tarde. Al menos había podido trabajar bien con ella. De hecho, era todo lo que me prometieron y más. Ella y Robin serían un gran equipo juntas. Era una fiera para las negociaciones y la planeación.

La puse a cargo del proyecto del hospital y la escuela en la zona de Claude, y le encontró tantos errores a los planes de él que mejor empezamos todo desde cero. Le dejé mucho trabajo pendiente y puse al Beta Sam a cargo mientras no estaba. Josh y yo salimos demasiado tarde para llegar al ensayo de Rayna, pero si manejábamos sin detenernos, deberíamos llegar antes de que se acostara esa noche.

Greta, Danny y Bennet se iban a reunir con nosotros allá. Mi padre y el padre de Josh podían cuidar a la manada por un día mientras celebrábamos que mi hermana se convirtiera en la Luna de la Manada Creciente Plateado. A mi mamá le habría encantado estar allí, pero teníamos casi una docena de lobas listas para dar a luz y ella quería estar presente para ayudar. En cuanto una empezara, haría que las demás también empezaran.

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