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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 67

Le di gracias a la Diosa por la organización de los asientos que había hecho la tía Beth. Ella puso la mesa de honor con Rayna y Jer en medio; al otro lado de Jer estaban el tío James y la tía Beth, seguidos por Ben, Tommy, Jason y yo.

Del lado de Rayna se encontraban Ryker, Josh, Danny y Bennet. Por desgracia, los Gammas debieron llegar a algún tipo de acuerdo porque intercambiaron lugares cuando todos se estaban sentando para que nadie pudiera protestar sin armar un escándalo; par de tramposos.

Al menos era Bennet y no Ryker quien estaba sentado junto a mí; aquello habría hecho que la conversación fuera todavía más incómoda, si es que él se hubiera dignado a hablar. Eso ya no le dejaba duda a nadie sobre quién era yo para la Manada Luna Oscura, y las miradas directas y los cuchicheos empezaron de nuevo.

Mantuve una conversación sobre temas triviales con Bennet durante la cena, y como Tommy siempre hablaba hasta por los codos, no tuve que esforzarme mucho. Una vez que el DJ empezó con la música y las bebidas comenzaron a circular, empecé a relajarme y a divertirme con Rayna y mis amigos.

Evité a Ryker a toda costa y fingí que Bennet no me estaba siguiendo como si fuera mi sombra. Sin embargo, tenía que cuidar cuánto tomaba. Como no contaba con el metabolismo de un lobo, el alcohol me afectaba mucho más y necesitaba tener la mente despejada para llevar a cabo mi plan.

Cuando me pareció que todos mis amigos, Ryker y la mayoría de su equipo estaban entretenidos, les di un abrazo a todos y me despedí, con la excusa de que el viaje largo y la noche anterior me tenían muy cansada.

Sabía que Ryker me estaba vigilando; lo había hecho toda la noche, pero esperaba que siguiera manteniendo su distancia y pretendiera que no existía. Esa esperanza no existía con Bennet; se me pegó como sombra durante todo el camino hasta la habitación.

—Ya me voy a dormir, Bennet, ve a disfrutar del resto de la fiesta. Seguro el día de hoy no fue muy divertido para ti. O vete a dormir tú también, que sé que estuviste aquí afuera toda la noche de ayer.

No le di oportunidad de contestar. Entré a mi cuarto y cerré la puerta, pasándole el seguro por si las dudas. No detendría a ninguno de ellos si quisieran entrar, pero aquello dejaba claro el mensaje de que quería que me dejaran en paz.

Me quité el vestido rápido y lo colgué en el clóset para ponerme unas mallas negras, una camiseta de tirantes y una camisa de manga larga, también negras, con calcetines y tenis. No pensaba quedarme allí si el plan era mandarme de regreso con la Luna Oscura sin siquiera haberlo hablado primero.

Era obvio que muchos sabían que yo era la compañera de Ryker y a nadie se le ocurrió decirme o preguntarme cómo me sentía al respecto. Ryker casi no me habló cuando estuvimos allá y ese día ni siquiera intentó acercarse para hablar.

El idiota seguramente pensaba que yo iba a caer rendida a sus pies como todas las que siempre andaban buscando un Alfa. Pues se llevaría una gran sorpresa si creía que podía empacar mis cosas y desarmar mi vida entera solo porque él lo ordenaba.

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