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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 66

Kennedy

Estar junto a la tía Beth y el tío James ya iba a ser el gran tema de conversación entre los miembros de la manada que no me querían. De hecho, habíamos discutido mucho si debía estar allí al frente con ellos o si mejor me daban un asiento. Mi voto fue por sentarme; aquel día no se trataba de mí. Pero la tía Beth me quitó la idea de la cabeza.

Era la hermana de Jeremiah para fines prácticos y, como parte de la familia, estaría junto a él mientras le dábamos la bienvenida a nuestra futura Luna. Pero como en ese momento tenía a un guardaespaldas de la Manada Luna Oscura siguiéndome a todos lados, los murmullos ya no eran tan discretos.

El tío James tuvo que gruñir fuerte para callarlos mientras caminábamos hacia la plataforma frente a toda la multitud. Estaba claro que los que habían ido a la fiesta la noche anterior no habían dejado de hablar.

Saludamos a Jeremiah y cada uno le dio un abrazo. Él me retuvo un segundo más.

—Te quiero, Ken. Ya encontraremos la forma de arreglar esto —me susurró al oído.

—Yo también te quiero, Jer.

Le di un último apretón y me puse junto a mis tíos, con Bennet detrás de mí.

Hasta ese momento había evitado mirar hacia la primera fila, donde podía sentir la presencia del Alfa Ryker. Supe que estaba afuera en cuanto salió, como una presión en mi piel que me avisaba que estaba allí. Entre más cerca estaba de él, más fuerte era esa sensación, y cambiaba según me movía.

Podría haber dicho en qué dirección estaba sin tener que mirar. Su mirada me estaba calentando la piel. Me sentía toda roja, como si el sol de verano me pegara de lleno a pesar del aire fresco de finales de otoño.

Se habían aprovechado del miedo exagerado de la tía Beth de perderme después de lo que le había pasado a mi mamá. Volví a respirar lento. No podía ponerme mal allí; me recordé que aquello no se trataba de mí. Parpadeé para quitarme las lágrimas de los ojos.

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Sentí el ligero toque de la yema de unos dedos en mi espalda y mis emociones se calmaron. Me tardó un segundo darme cuenta de que no era la mano de la tía Beth por la izquierda, sino la de Bennet por la derecha. Otra respiración, y más preguntas que tendría que hacer después.

Se dijeron algunas palabras más, pero no las escuché bien. Toda mi atención estaba en mi mejor amigo mientras le quitaba con cuidado un mechón de cabello de la cara a Rayna. Luego se acercó, mostrando los colmillos, y la marcó como su Luna y su compañera.

Cuando ella lo marcó a él, hasta yo sentí la descarga de poder mientras recibían la bendición de la Diosa. Toda la manada gritó de alegría y eso me sacó del trance en el que estaba. Sonreí y aplaudí con los demás. Me sentía aturdida e ida. Tenía tantas emociones y ninguna era de felicidad, que era lo que debería haber estado sintiendo por Jer y Rayna.

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