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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 84

Ryker

—Por favor, dime algo. Ya me van a sangrar los oídos y ella lo sabe —se quejó Josh—. Podríamos usarla para tácticas de tortura. En serio. Lo que sea. Déjame decirle algo. Me da igual si le hablo de esas malditas calcomanías, solo deja que le hable.

—No. No la conozco lo suficiente para saber si se le puede confiar la información más básica. Y todos ustedes se mueren por darle gusto. En cuanto los pone a hablar, quién sabe qué tanto va a terminar sonsacándoles. Ya había atrapado a Bennet en el desayuno aquella mañana.

—¿Te refieres a su cita? —intervino Danny. No entendía por qué creía que aquel era un buen momento para sacarme de quicio.

—No fue ninguna maldita cita. Y logró que le dijera todos los detalles de seguridad en cuestión de segundos.

—Es algo que debería saber. Sobre todo si me pasa algo. Necesita saber que hay alguien más cerca para sentirse segura —repuso Bennet.

Era demasiado blando con ella. Debería haberle bastado con saber que había equipo asignado para protegerla y quedarse tranquila con eso.

—Las reglas sobre nuestra Luna son información restringida por una razón. Ahora puede decirle a cualquiera que la escuche cuántos lobos la están siguiendo en todo momento. Ni siquiera puede quedarse callada en el auto un par de horas. ¿Quién nos asegura que no va a irse de la lengua con el primero que se encuentre?

—Tal vez si nos dejaras hablar con ella, no sentiría la necesidad de hablar con extraños.

Sentía que iba a terminar dándole un golpe en la garganta a Bennet antes de que acabara el día. Josh interrumpió mis pensamientos.

—Esto es definitivamente una forma controlada de tortura. Sabe lo que hace. Estoy a punto de seguir su ejemplo y saltar por la ventana.

Puse los ojos en blanco mientras el resto del equipo se reía en mi mente. Mi Beta no solía ser tan exagerado, pero al menos ella sabía cómo defenderse. Tuve que contener una sonrisa ante lo brillante y estúpida que resultaba la situación.

Bennet habló con cautela. Venía por el flanco izquierdo, junto al auto de ella. Ya tenía una debilidad por Kennedy. Suponía que era de esperarse, ya que era su Gamma, pero resultaba inquietante lo fácil que ella lo manipulaba.

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