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La noche que te convertiste en la madre de mis hijos. romance Capítulo 13

Yvaine.

Durante la noche, Norman y yo, habíamos dejado claro los términos de nuestro acuerdo, aparte, lógicamente, de pasarnos casi toda la noche subiendo y bajando del paraíso como si tuviéramos ascensor. Todo se definió de la siguiente forma:

Nadie sabría que yo era su mujer, usaría mi apellido de soltera, Yvaine Stewart, se me dejaría el coche del servicio, ya que, aunque mi marido insistió en que me comprara uno o que fuera con chofer, yo gané esa batalla diciéndole que así llamaría mucho la atención, además conocía sus gustos caros y seguro terminaba comprándome un Ferrari o un Lamborghini. Él sonrió, ante mi comentario, y me dijo que eran coches muy fiables.

Además, aunque él supervisara mi trabajo, como el de todos en la empresa, no podría intervenir de manera alguna, para protegerme o facilitarme mi trabajo. Eso me lo tenía que ganar yo, y si fallaba o me despedían por mi incompetencia, él sólo debía aceptarlo. Por contra partida, tenía que tener mi propio servicio de seguridad. En eso, Norman, fue inflexible, debía llevar guardaespaldas, así fueran de incognito. Mi marido, me explicó que él tenía muchos enemigos debido a que llegar a ser el tercer conglomerado de estados unidos generaba enemistades. Hasta la llegada de nosotros tres, no había ninguna debilidad que pudiera ser utilizada por sus contrincantes, pero ahora estábamos nosotros, los bebes y yo. Su deber era protegernos. Era su principal prioridad, incluso más importante que Miller Holding.

Ante esto, no me quedo otro remedio que ceder en ser vigilada por mis guardaespaldas, aunque exigí que fueran de incognito, que no me importaba como lo hicieran, ni lo preparado que estuvieran, sólo tenían que pasar desapercibidos, a no ser que tuvieran que protegerme de algún peligro.

Tras desayunar me terminé de arreglar, con un conjunto de pantalón y chaqueta blancos que se completaba con una camisa de botones terciopelo rosa claro, que había traído en mi maleta.

Volví a hacerme la nota mental para llamar a mi amiga Kimberly, en Los Ángeles para que me enviara el resto de mi ropa, aunque mirando los armarios, con todo lo que me había comprado Norman, se suponia que no me harían falta, pero toda esa ropa era cara y no se ajustaba a Yvaine Stewart, pero si a la señora Miller. Tras terminar de maquillarme y hacerme un recogido profesional en mi pelo, dirigí a la habitación de los niños. Ya los habían cambiado, y estaban jugando con el abuelo y sus nanas. Al verme alzaron las manos para que los cogiera, los alce y los abrace advirtiéndoles que se portaran bien, había dejado leche materna suficiente para que no pasaran hambre.

No me gustaba dejarlos solos, pero debía ir a trabajar, aunque lo bueno de trabajar en las empresas Miller era su política de conciliación por maternidad. Al ser madre reciente, tenia, durante el primer año, la posibilidad de ausentarme hasta tres veces durante mi jornada laboral, por dos horas para dar de amantar a mi bebe, o por el contrario podía solicitar la reducción de la jornada laboral. Esto me lo había informado ayer, cuando entregue la documentación, el responsable del departamento de personal.

También se me comunicó, que después de firmar el contrato y recoger mi identificación, mi jefe directo me citaba, hoy, en su despacho para ponerme al día en el proyecto que iba a desarrollar.  

Me llévela sorpresa, al descubrir que no era sólo se me contrató como diseñadora, sino que sería la directora del departamento de diseño de la empresa, ya que, al ver mis trabajos, el gerente decidió que mis diseños eran demasiado buenos para ponerme solo de diseñadora base.

En un principio sospeché que Norman o el abuelo tuvieran algo que ver, pero cuando hablé con el gerente de Miller Constructor, Brandon Michel, por teléfono, descubrí que él no sabía quién era yo, sólo sabía que el abuelo de Norman le aviso que habia encontrado una diseñadora genial, el departamento de personal le habían enviado mis diseños y mi currículum. Y según me comentó estaba encantado con tenerme en su empresa.

Antes de despedirme de los bebes y del abuelo, le pedí a James que me buscara un pediatra para los niños, pero él, dentro de su eficiencia, me respondió que eso ya estaba solucionado. Los pediatras que atenderían a los bebes. serían los médicos especializados y privados de la familia Miller, que sólo tenía que llamarlos y acudirían a atender a los niños.

Me iba acostar acostumbrarme que ya no era Yvaine Stewart, madre soltera con un sueldo, mínimo y suficiente para sobrevivir, con dos bebes, a duras penas. Ahora era Yvaine Miller, esposa y madre de los hijos del CEO Norman Miller, dueño del tercer conglomerado empresarial más importante de Estados Unidos. En fin, no quería pararme a pensar como había cambiado mi vida en unos días, o me sentiría mareada.

Ya en el salón, vi que Norman me estaba esperando, con un traje azul Enzo D'orsí, que le sentaba de maravilla, estaba guapísimo, comencé a comérmelo con los ojos de manera inconsciente. Fue mi marido quien me trajo a la realidad.

-" Señorita Stewart, ¿quiere dejar de mirar así a un hombre casado? Hoy es su primer día de trabajo y no está bien que se coma con los ojos al CEO de su empresa."- me dijo muy serio sin apenas mirarme, mientras se arreglaba el gemelo de su camisa -" Cierre la boca o llegara tarde"- me dijo finalmente con una sonrisa pícara, mirándome con esa mirada que prometía grandes perversidades, y noches de pasión que yo adoraba.

-" Pues la próxima vez que quiera que cumpla con mi trabajo, no se presente frente ante mi hasta llegar a su empresa, donde debo respetar al presidente, y menos con ese traje que te invita a arrancárselo, CEO."- sin más le di un rápido beso, evitando que me atrapara en sus brazos, y salí por la puerta -" Nos vemos esta noche, maridito, y te cuento como me ha ido el trabajo, y lo bueno que esta el CEO de mi empresa"- dije escapando por las escaleras de entrada de la mansión, casi había llegado al coche y aun oía las carcajadas de Norman.

Hasta los escoltas que me asignaron, que me esperaban preparados en otro coche vestidos de manera discreta, giraron su cabeza hacia la puerta abierta de la mansión, donde su jefe intentaba, inútilmente, controlar la risa mientras se dirigía a su limusina, sin aparta sus ojos de mí.

Cuando llegué a la empresa me dirigí al parking subterráneo para empleados. Mis escoltas me indicaron cual era mi parking privado, lógicamente aquel que estaba mejor situado, para evitar peligros, donde podían tener controlado el vehículo desde las cámaras de seguridad del edificio, evitando así, las posibles manipulaciones. Esto me explico el jefe de seguridad que Norman me asignó.

Subí por el ascensor hasta la recepción principal de la empresa. Mientras mis escoltas se distribuían de manera, que pasaran desapercibidos, como trabajadores de Miller Holding, tras comunicarle a las recepcionistas quien era y el puesto que iba a desempeñar en la empresa, vi como llamaban, por teléfono, al departamento de personal, para verificar la información.

En ese momento vi como varias personal corrían a la entrada como esperando a algo o alguien, comenzaron a colocarse en posición de espera, hasta las secretarias de recepción comenzaron alizar sus faldas y mirar si su uniforme estaba correcto.

De repente, vi como un coche grande negro se paraba en la entrada del edificio, y varios hombres abrían la puerta trasera para que saliera un hombre que, desde lejos, reconocí en seguida, lo reconocería en cualquier lugar, tenía dos hijos que eran su viva imagen, y hace dos horas ese hombre me volvió loca de placer.

Decidí no mirarlo ya tenía bastantes adoradores siguiéndolo a medida que entraba, además, era normal que cuando el CEO del Conglomerado Miller llegara a su empresa el mundo se parara, pero yo preferiría pasar desapercibida. La jugada no me salió bien, porque la recepcionista que me atendió al principio, estaba más ocupada en dejar una buena impresión al jefe que, en atenderme a mí, yo esperaba que Norman caminara hasta los ascensores y desapareciera hasta su despacho, para que la secretaria se diera cuenta que yo estaba ahí, y así evitaba retrasarme, y no llegar tarde en mi primer día de trabajo.

Me había olvidado de la capacidad, y la percepción que tenía mi marido, me detecto en recepción casi de manera inmediata, así que no dejó pasar la oportunidad, y decidió divertirse con su nueva empleada. De repente, cambio de dirección hacia la recepción, sorprendiendo a todos sus seguidores, yo me di cuenta, ya que aunque estaba de espaldas al espectáculo, vi como de repente las recepcionistas que estaban delante de mí, apenas podían controlar su excitación al ver acercarse al CEO.

-" ¡No me puedo creer, que después de hablarlo, Norman ya este con una de las suyas!"- pensé cerrando los ojos, y suspirando esperando para saber que pretendía mi alterador marido. Lo note detrás de mí, casi pegado, reconocería su calor y su perturbador olor en cualquier parte. Así que no me quedó otro remedio que girarme. Me estaba mirando, con esa sonrisa perturbadora, que hacía que se me parara el corazón, me miró de arriba abajo, como evaluándolo que tenía delante. No me quedó otro remedio, que aguantar la inspección, y anotarme mentalmente vengarme en cuanto pudiera, decidí seguirle el juego y ser educada.

-" Buenos días, presidente Miller"- le dije agachando ligeramente la cabeza, tras oír a las secretarias saludarlos a coro.

-" Buenos días, ¿nos conocemos?"- me pregunto. Sabía que se estaba divirtiendo, estaba disfrutando al saber que, en la empresa, él tenía el control, incluso podía darse el lujo, de reírse y bromear con sus empleados, aunque esta empleada fuera su mujer. No me quedaba de otra que seguirle la corriente, si no quería alarmar al resto de personal que nos miraba.

-" No, señor. no nos conocemos, hoy comienzo en la empresa Miller Constructor, como directora de diseño, mi nombre es Yvaine Stewart, gustó en conocerlo."- le dije estirando la mano, para que él me la estrechará.

Por lo visto ese gesto no era muy apropiado, ya que observe que más de un empleado, gerentes y directores, que nos rodeaban, llevándose las manos a la boca con expresión de sorpresa, y algunos comenzaron a cuchichear mirando, el extraño del comportamiento de la nueva empleada.

-" Encantado de conocerle señorita Yvaine Stewart"- me dijo. Norman me sonrió, y me estrecho la mano. Sentí un cosquilleo, cuando uno de sus dedos me dibujó, unos círculos en la palma de mi mano cuando retiraba la suya.

-" Espero que más tarde, cuando tenga un rato, suba a mi despacho para conocer su trabajo, me aprecio de dejar que mis gerentes dirijan su empresa libremente, pero es su caso, quiero saber porque Brandon, insistió tanto en contratarla, debe ser muy especial"- esto último lo dijo casi en un susurro, Tuve que controlarme para no darle un pisotón a mi CEO, delante de sus directivos y el resto de personal de la empresa.

-" Lo hare señor, muchas gracias"- sin más el CEO continuo su camino hacia los ascensores dejando a casi toda la población femenina que se encontraba en recepción, suspirando por él. Incluida su esposa.

Tras todo el revuelo que se armó, conseguí llegar al departamento de personal, para que se me dieran mi acreditación, y poder firmar el contrato que me unía a las empresas Miller. Poco después tuve mi primer encuentro con el Gerente general de Miller constructor, Brandon Michel. Estuvimos hablando de lo que él, esperaba de mí y del esfuerzo y fidelidad que la empresa me exigiría, en contrapartida del excelente sueldo que pagaban, con razón era el grupo de empresas a en que todo el mundo quería trabajar.

Me llevó a conocer mi despacho y el personal que iba a tener a mi cargo, incluido mi secretario, que resulto ser mi jefe de seguridad, al parecer los hombres que contrataba mi marido, eran polifacéticos, lo mismo te hacían un informe financiero, que al segundo siguiente inmovilizaban una posible amenaza.

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