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La noche que te convertiste en la madre de mis hijos. romance Capítulo 16

Norman.

Lo supe desde que Yvaine entro en mi despacho y la miré. El brillo de deseo en sus ojos la delataba. Esa niña traviesa no sabía disimular sus sentimientos, ni sus estados de ánimo.

Me deseaba y eso era algo que intentaba controlar, así que casi estallé en carcajadas, cuando Edward, el jefe de seguridad y asistente de mi esposa, leyó el estatuto de la empresa que restringe las relaciones amorosas entre jefes y empleados. Hasta Jason tuvo que usar una excusa tonta para salir, sin apenas controlar la risa, al oír el tonto método que usó la señora Miller para poner límites a nuestra relación en el trabajo.

Me imaginé que, mi asistente, se pasó el tiempo que Yvaine estuvo en mi despacho, rompiéndose de risa en el lavabo de caballeros.

Lo más divertido de todos era, que mi pequeña Alicia, intentaba controlarse usando como escudo, el reglamento interno del grupo Miller. Esto hacía que mi ego masculino se inflamará como un globo, además de hacer que mi corazón se acelerara, dentro de mi pecho.

Desde que la tuve en mis brazos la primera vez, y aunque sus sentidos estaban narcotizados, por las drogas, sabía que Yvaine, era una mujer apasionada, y su inocencia sólo contribuía a hacerla aún más deseable. Despertaba los instintos depredadores y protectores de todo hombre, y yo no era una excepción. Por ello, me gustaba tentarla, hacerla ruborizarse y que perdiera el control.

Aunque si soy sincero mientras jugaba con ella a tentarla, y volverla loca de deseo, tuve que echar mano de todo mi autocontrol, porque esa mujer era puro afrodisiaco para mis sentidos; su olor, su tacto, las palabras, los gestos, y hasta ese brillo que había en sus ojos cuando llegaba al orgasmo o estaba excitada. Desde la primera vez que la tuve en mis brazos y la hice mía, no había podido tocar a otra mujer, se me había marcado a fuego en mi piel.

Mientras la besaba, me costó dejarla ir, pero ver su frustración mientras al mismo tiempo intentaba no perder el control, alimentaba esa parte controladora, egoísta y masculina que tiene todo hombre desde la época de las cavernas, cuando éramos puro instinto.

Si a esto añadimos que, si perdíamos el control, sabía que, tras el placer, ambos volveríamos a nuestros sentidos, y seguro esta pequeña arpía, me reclamaría por no haber cumplido el trato, al que habíamos llegado antes de nuestra boda. Esto me ayudo a controlarme y me hizo retirarme, aunque ahora sé que reclamarle, en broma, por su comportamiento hacia el CEO de su empresa, fue un error no calculado.

La reacción de mi mujer, fue más que imprevista, nadie me había hablado así nunca y menos dentro de mi despacho, y para colmo el informe que había traído Yvaine para enseñarme, si no llego a ser rápido atrapándolo, se hubiera estrellado en mi cara.

Esta mujer era puro fuego cuando se enfadaba. Por primera vez, en mi vida me sentí excitado, emocionado y un poco asustado, al no poder entender ¿por qué la reacción de ira de la madre de mis hijos, me ponía a cien, me excitaba a sobremanera?

Aunque en mi acto estúpido de reivindicación masculina me iba hacer dormir esta noche lejos de esa diosa de fuego, mereció la pena sólo por ver como mi pequeña Alicia, se transformaba en una diosa vengativa destroza hombres.

Me había vuelto loco de deseo, si no me hubiera quedado paralizado, por las olas de excitación que me invadieron, esa diosa castigadora, no hubiera salido de mi despacho en todo el día, aunque mi trabajo se retrase y tuviera que cancelar todas mis citas de hoy. Me hubiera dedicado el resto del día, arrancarle todos los gemidos y gritos de placer, que esa furiosa mujer, tuviera en su cuerpo, hasta que volviera a convertirse en esa mujer saciada e inocente, que me vuelve loco.

Jordan entro en el despacho una vez que salió mi esposa, y me miró con cara de circunstancia.

-" ¿Qué has hecho, Presidente?, ¿por qué su nueva empleada, alias esposa, ha salido de este despacho furiosa? Me costado justificar a sus secretarias, la reacción indisciplinada de la nueva empleada."- mientras Jason hablaba yo intentaba controlar mi libido, esa mujer había hecho con su enfado, que me consumiera por el deseo de tenerla, ¿me estaba volviendo loco?.

-" ¿Me esta escuchado, Presidente? ... ¡Norman!"- mi amigo tuvo que alzar la voz para que volviera a la realidad.

-" ¿En qué mundo estas viviendo?, ¿Has escuchado algo de lo que te he dicho?"- me repitió, mirándome de arriba abajo, ante mi extraño comportamiento. Algo debió detectar porque automáticamente se echó a reír a carcajadas. -" Retrasare tu próxima cita una hora, y anulare la comida que pedimos para agasajar a la nueva empleada, por cierto, necesitaras una ducha fría lo antes posible antes de que escandalices a alguien más, amigo"- me dijo Jason señalándome la entrepierna, al mirarme me sorprendí.

Pese al corte y al estilo de mis pantalones de diseño, descubrí una gran erección que se apretaba contra el tejido, formando un enorme abultamiento, que era difícil de disimular.

-" ¡Mierda!"- solté cerrando los ojos e intentando inútilmente tapar con las manos la prueba de mi excitación.

-" Desde luego CEO desde que esa mujer ha aparecido en su vida, la ha vuelto más interesante, le aconsejo que no la pierda."- me dijo mi asistente dirigiéndose a la puerta de mi despacho.

-" Por una vez, tomare en cuenta tu consejo, asistente de presidencia Jason, veo que por fin los años te han vuelto más inteligente, solo espera que aparezca la adecuada, y te pasara lo mismo."- le dije dirigiéndome al aseo privado que tenía en mi despacho. Mientras, antes de salir, Jason sacaba de mi vestidor un traje ejecutivo con su camisa a juego de Prada.

-" No gracias Presidente, si una mujer te vuelve así de ...básico, prefiero seguir soltero"- me dijo sonriéndome, entregándome la ropa para que me cambiara. Yo le devolví la sonrisa con ironía.

-" Bueno prefiero ser ...básico, con esa mujer a mi lado, que complicado y aburrido, solo"- terminé diciéndole mientras cerraba la puerta del baño, así que no pude oír lo que me respondió.

En ese momento escuché un aviso en el teléfono indicándome que me había llegado un mensaje, miré el teléfono mientras me soltaba la corbata, y me colocaba la erección que me estaba incomodando dentro de mis bóxer Calvin Klein. Era de mi esposa.

Al leer el mensaje, no pude evitar sonreír- Aunque no ayudo a la presión en cierta parte de mi cuerpo, que por increíble que pareciera, aumento. Esa mujer sabia como volverme loco de deseo, y al mismo tiempo rugir de felicidad.

Ante tan brillante mensaje, sólo quedaba una respuesta posible.

-" Lo que ordenes, Alicia"- Tras responderle, termine de desnudarme y mire el abultamiento en cierta parte de mi cuerpo.

-" ¿Desde cuándo te has vuelto un adolescente? ¡Nos estas dejando mal, amigo! Aunque comprendo que tu dueña te tenga revolucionado, ¡Contrólate, por Dios! Ahora estamos trabajando."- le dije muy serio.

Tras ducharme y vestirme me dirigía a mi despacho. Sobre la mesa estaba él informe que mi esposa me dio, mejor dicho, me arrojo a la cara. Me senté en mi sillón ejecutivo para estudiarlo, me di cuenta de que Yvaine había detectado algunas irregularidades, sobre los costos de algunos materiales y su dudosa calidad. Estaba estudiando en profundidad el documento, brillantemente redactado por mi nueva empleada, la directora de diseño de la empresa Miller Constructor, Yvaine Stewart, que no me di cuenta de que, el teléfono me vibraba insistentemente, tuvo que ser Jason quien me sacara de mi lectura, cuando alzo la voz, al entrar en mi despacho.

-" ¡Norman, hay problemas! ¿Llama a tu casa, urgentemente?"- me dijo irrumpiendo con cara seria, al míralo supe que lo que algo había sucedido, y no me iba a gustar.

Llamé inmediatamente, y la respuesta, también, fue como una bomba. Al oír a James, mi mayordomo, sentí como si el suelo se abriera bajo mis pies. La tensión y la preocupación dominaron mi mente, sólo pensaba en salir de allí, y llegar lo más pronto posible al lado de mi mujer y de mis hijos.

-" Cancela todo, nos vamos al hospital."- dije y salí corriendo hacia el ascensor que me llevaría al garaje.

Nunca había sentido este miedo y no me gustaba, lo importante ahora era llegar, lo antes posible, junto a mi familia.

Yvaine.

Cuando llegaba a la mansión, mucho antes de entrar, ya sabía que había problemas. James me esperaba en la puerta, su rostro controlado y profesional, ahora estaba tenso y desencajado.

-" ¡Señora, gracias adiós que ha llegado! La señorita Ailan se encuentra enferma, no deja de llorar y ha vomitado dos veces, ya se ha llamado a su pediatra, pero aún no ha llegado"- me dijo James. Ya desde la sala, oía los llantos de ambos bebes y salí corriendo hacia su habitación, con el mayordomo de la familia detrás de mí.

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