Yvaine.
Cuando íbamos a salir, se nos planteó otro problema. Habíamos llegado al acuerdo que, durante este mes, y hasta que se hiciera la presentación oficial de los bebés y mi matrimonio con Norman, no debíamos presentarnos en público juntos. Por lo que se decidió, que mientras el padre de mis hijos salía con Jason y sus guardaespaldas, en un coche, por el aparcamiento VIP de las instalaciones del hospital, yo me dirigiría a la salida general del hospital, con los dos bebés en su cochecito gemelar, acompañada de Rosita, la nany de Ailan, dónde nos esperaba en la entrada, un coche preparado con dos sillitas de coche, conducido por uno de los guardaespaldas, que estaban encargados de mi seguridad, ya que Edward tenía un trabajo que hacer.
En un principio creí que era una buena idea, hasta que, casi llegando a la recepción del hospital, me encontré de frente con mi tía Elisay y mi prima Maryori.
-" ¡Vaya que sorpresa! No me puedo creer hoy hayamos coincidido dos veces, prima, y yo que pensaba que nos habíamos librado de ti. Bastante desagradable es que te vea en el trabajo, sino que también te encuentro aquí junto con... ¿estos son tus hijos?, ¿esos son los hijos que tuviste con el viejo?, ¿No te da vergüenza presentarte con estos dos, siendo soltera?. Así que estos son los vastardos."- estas últimas palabras las dijo, Maryory, en alto al parecer, para que el resto de las personas que se encontraban en el hospital la escucharan, mientras mi tía y ella mantenían una sonrisa malvada y de desprecio.
-" ¡Ves hija mía! por eso que te dije, que no quería la amistad con tu prima. Es igualita a su madre, las dos son unas zorras."- continuó mi tía ofendiéndome, de repente, mi tía se fijó en mi anillo de compromiso - "¿Dónde has robado ese anillo?, ¿no me digas que te comprometiste con el viejo?, Menos mal, hija que yo te eduque con clase no como la sucia de tu prima"-.
-" Rosita, podrías llevar a los bebés al coche, por favor. Por lo visto, mi tía y mi prima están muy interesadas en saber de mi vida. Nos vemos enseguida. y por favor, Rosita, intenta que el señor no se entere de lo que está ocurriendo"- estas últimas palabras, se las dije, a la nany de los niños, en un susurro.
No quería que Norman, se presentaba de repente a reclamarle a estas dos arpías, por la forma en que me estaban tratando, por ahora no deseaba ser descubierta. Aún tenía que demostrar mis capacidades profesionales, y estaba segura de que, si mi tía y mi prima, se enteraban de quién era el padre de mis hijos, pronto regarían rumores sobre mi capacidad profesional y mi matrimonio ventajista.
Aunque en ocasiones como esta, deseaba que se enteraran de una vez para verlas totalmente humillada y muertas de envidia. Gracias a Dios, no era ese tipo de persona. De alguna forma sabía que a todo el mundo le llegaba su recompensa o su castigo, y cuando todo se descubrirá, mi tía y mi prima se sentiría muy castigadas.
-" Bueno tía, Maryori, veo que el veneno aún no ha hecho que os envenenéis, debe de ser porque no os habéis mordido aun vuestras lenguas. No voy a entrar en vuestras conversaciones inútiles y despreciables sobre mi persona, pero sí os veo meteros u ofender a alguno de mis hijos, no me hago responsable de lo que soy capaz de haceros. Búrlense, inventen cosas y pueden ofenderme lo que queráis, pero dejad a mis hijos tranquilos. Además, Maryori, creo que tu información es totalmente errónea, ya veo, que después de que me vendieras, para que me violara el viejo, no te informaste de los resultados, porque mi prometido y el padre de mis hijos es un hombre atractivo, y joven. La próxima vez que planees alguna de tus atrocidades, asegúrate que se cumple según tus indicaciones.
Y, por cierto, prima, si todas tus cosas están en regla en tu trabajo y en tu empresa, no vas a tener muchos problemas, ahora si descubro que tú o alguien de tu empresa, están estafando a las empresas Miller, lo voy a descubrir. Así que asegúrate, de que haces tu trabajo de forma correcta"- vi como la rabia se apoderaba de Maryori, comenzaba a gritar y a saltar descontrolada, insultándome en medio de la recepción del Hospital, pero yo la ignoré y continué caminando detrás de Rosita, ni siquiera me giré cuando mi prima comenzó a gritarme en medio de la recepción del hospital.
-" ¡Ya verás Yvaine, no vas a ser feliz, me las voy a cobrar todas y conseguiré que te echen de tu trabajo!, y estarás sola, y en la calle, con esos dos bebés. No eres más que una mujerzuela."- sólo sonreí mientras salía por la puerta principal del hospital, porque cuando todo se revelará, sabía que mi prima y mi tía arderán de rabia.
Luego en el coche, me sentí mal por revelar información que pudiera dar lugar a descubrir quién era el padre de mis hijos, aunque enseguida lo olvidé tenía cosas más importantes en que pensar que en mi desestructurada familia.
Aunque, sin yo saberlo, esto trajo repercusiones, ya que no evitó, que mi prima investigara, si la información que yo le había dado, de la noche que perdí mi virginidad, era cierta.
Si hubiera sabido la rabieta que cogió, Maryori, al enterarse, que esa noche, no fue el viejo que ellos creían, el responsable de mi embarazo, ya que fue detenido esa noche por robar información privilegiada del grupo Miller, se lo hubiera dicho antes.
Además, mi tía estuvo investigando sobre mi anillo. Era una experta en moda, joyas y diseño. Y algo le decía que, aunque era simple la sortija, sus piedras y su diseño eran de alta calidad. Cuando descubrió que ese tipo de diseño era obra de un diseñador de fama mundial, que sólo hacía joyas por encargo, ya que sus obras eran únicas, por primera vez en su vida, se desmayó de la rabia.
Ya en casa, y tras poner a los bebes a descansar, utilice mi ordenador para buscar información sobre los bebes celiacos.
Quería estar muy informada para no volver a cometer errores con la alimentación de Ailan. Mientras anotaba algunas cosas me llego un mensaje de mi asistente.
-" Señora Miller, le acabo de enviar a su correo, el informe que se me ha solicitado sólo falta su revisión y su firma para que se lo envía al gerente Michel."- decía el mensaje.
Cuando iba a revisar el informe, llego James.
-" Señora, ya se han organizado los menús de la señorita Ailan, se realizado la compra de los productos necesarios, y se ha hecho el cambio de pediatra pertinente. El señor Miller Senior, me ha dado esto para que se lo entregue, es para la señorita Ailan. Sin más la dejo para que continué con su trabajo."- antes de salir volvió a hablar-" Si me permite señora, antes de irme, deseo que agradecer, en el nombre de todo el personal y del mío propio, habernos comandado en esos momentos de crisis, y disculpe por no haber estado a la altura, le aseguro que no se va a volver a repetir."- nunca había estado acostumbrado a todo esto del lujo y el boato, así que James se disculpara conmigo o me felicitara por hacer mi labor como madre, me avergonzaba y me atemorizaba.
-" Gracias, James y no hay nada que perdonar, todo esto es nuevo para ustedes, incluso para mí, lo importante es estar preparados por si surge otra urgencia."- le comunique un poco nerviosa.
Una vez James, salió de mi habitación haciendo una reverencia, me centré en mi trabajo.
Mientras analizaba el informe que me había enviado Edward, no me di cuenta de las horas que me había dedicado a mi tarea, solo cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe, y un enfurecido Norman, apareció, me di cuenta de que, casi había anochecido.
-" ¿Por qué no me dijiste que esas dos arpías te habían insultado y habían insultado a mis hijos?"- esa era otra de las cosas que debía aprender, Que dentro de la mansión Miller no había secretos. Todo lo que tuviera que ver con la familia o el grupo, lo ibas a saber su máximo representante, mi esposo y el padre de mis hijos, Norman Miller.
Me levanté de mi escritorio, porque sabía no podría continuar con mi trabajo, ya que aparte de tener que cuidar a mis hijos, me iba a pasar, el resto de la tarde y noche calmando a una pantera herida, que no había podido arrasar con los enemigos que habían insultado a su familia.
Norman.
Mientras me dirigía a casa, pensé que me llevaban los demonios. No entendía, cómo Yvaine no me dejaba arrasar con toda su supuesta y disfuncional familia materna, de un solo golpe.
Todavía a mi memoria llegaban las imágenes del video, que el personal de seguridad encubierto para la protección de mis hijos y mi mujer, en el hospital, le había enviado a Jason. Y que lógicamente él me entregó inmediatamente, advirtiéndome que no me iba a gustar.

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