Kimberly.
-" ¡Amigas para esto!"- pensé en alto, no podía creer que después de haberme llamado a estas horas, y solo porque su marido le estaba haciendo el amor, mi mejor amiga Yvaine, me hubiera dejado hablando sola con el teléfono.
La verdad es que me estaba aburriendo en la fiesta, si no me llega a llamar Yvai, hace rato que me hubiera ido, no entiendo fiestas de presentaciones de producto, si termina siendo una forma más de acosar a los modelos.
Si no fuera porque le habían dado un chivatazo, de qué mi padre podría asistir a este tipo de evento, no hubiera venido, ni hubiera sustituido a Susan, en su proyecto de hoy.
Decidí escabullirme, de la fiesta, por las escaleras ya que era lo más cercano que tenía, mientras había estado hablando con mi amiga me había ido alejando poco a poco del ruido para escucharla mejor hasta llegar hasta el área de servicios, sabía que había una escalera de emergencia en alguna de estas puertas.
¿Pero en cuál?
No era muy dada a la exploración, más bien era lo de enfrentarme directamente con mis peligros, tenía un sentido de la orientación bastante malo, así que la única forma de encontrar la escalera era abrir todas las puertas que encontraba mi paso.
En las dos primeras puertas no hubo resultado ya que una era un baño de mujeres y el otro era un armario de servicio que estaba cerrado. Por lógica el cartel el baño masculino no los iba a abrir, así que solo había dos posibilidades, los eché a suerte y lógicamente perdí.
La habitación que abrí, era un despacho donde ahora mismo sobre su mesa, se encontraban besándose un hombre y una mujer, a la mujer se le veía bastante inquieta e intentaba desatar a como fuera lugar la corbata del caballero, debían estar bastante entretenido por qué, ni se dieron cuenta que estaba allí, yo en vez de sentirme avergonzada, los miré, y con una sonrisa antes de volver a cerrar la puerta, les dije:
-" Disculpen que pasen un a buen noche"- y sin más cerré la puerta, abrí la otra puerta.
Vi las escaleras. Decidí quitarme los zapatos de tacón, comencé a descender por la escalera mientras cantaba una canción de mi cantante favorita.
-" Some boys kiss me, some boys hug me...I think they're okey. If they don't give me proper credit...I just walk away..."- estaba ten entretenida cantando que no me di cuenta que alguien me estaba siguiendo, muy deprisa, prácticamente baja los escalones de dos en dos.
Me encontraba ya casi, en el piso dieciocho, dos pisos más arriba de donde se encontraba mi habitación, cuando sentí que alguien me cogía por la muñeca y tiraba de mí. Perdí el equilibrio y me estrellé contra algo o alguien duro, pero que había amoldado sus brazos para cogerme y que no cayera al suelo. Con cuidado levanté mi vista y me encontré ante los ojos azules más bonitos y fríos, que había visto en mi vida, todo ello enmarcado en un hombre aún más atractivo, que me miraba con una expresión feroz como si quisiera matarme.
Intenté levantarme y separarme de él, pero él, al notar que quería soltarme apretó más aun su agarré y prácticamente me inmovilizó contra la pared.
-" ¿Se puede saber qué pretende? ¿no me vas a soltarme?"- estaba mirándole a los ojos.
-" Bueno, preciosa, hasta que no me entregues el móvil para borrar la foto que nos hiciste, no te voy a soltar."- dijo él en un hilo de voz cerca de mi oído, sentí en mi oído su aliento, casi me hace estremecer. Lo miré como si pensara que estaba loco, en realidad lo pensaba.
Hasta que me di cuenta de la corbata, ¿dónde había visto yo esta corbata? Un flashback atravesó mi cerebro. vi esa corbata, en mano de una mujer mientras ella y ese hombre se besaban en un despacho.
Mi cara debió reflejar, que había descubierto quién era él, porque el volvió a acorralarme aún más contra la pared, mientras prácticamente pegadas todo su cuerpo en mío.
-" ¿Qué crees que estás haciendo?, si tu amiguita no te dejo satisfecho, búscate a otra a mí déjame en paz"- le dije mirándole a los ojos para que viera que su aptitud no me intimidaba, necesitaba que se separa un poco de mí para poder tener algo de movimiento y descargar sobre él todo lo que había aprendido en mis clases de defensa personal.
Pero al parecer no tenía suerte, ya que, al pegarse a mí, me dejaba muy poco espacio de movimiento, casi me estaba consumiendo el aire y sus labios estaban, por milímetros, cerca de los suyos. para mi desgracia un calor incomprensible comenzó a recorrerme el cuerpo, y mi voz comenzó a entrecortarse por los nervios.
-" Veo que me reconoces, ahora preciosa sólo necesito que me dejes el móvil para comprobar que no has hecho ninguna foto"-
-" Para que querría yo hacer una foto, yo... me equivoqué de puerta.... no tengo culpa y tú amiguita no te supieras hacerte mantener algo pudor ...así que apártate de mí, te daré el móvil para que compruebes que no tengo ninguna foto"- le dije mientras notaba que mi respiración se hacía más lenta, y que esa sensación desconocida, comenzar a apoderarse de algunas partes de mi cuerpo y hasta ahora, nadie había tocado.
Pero por una extraña razón, deseaban que ese hombre lo hiciera.
La sola idea de pensar que mi cuerpo deseaba ser tocada por este hombre, hizo que me pusiera aún más nerviosa.
-" Kimberly Peterson, o te controlas. o no dejaré que te toque ningún hombre el resto de tu vida"- me dije a mí misma para castigarme.
Le di mi teléfono, que lo tenía en la mano, aunque él todavía no se había alejado de mí, mientras él me acorralaba con sus brazos y su cuerpo, contra la pared, miro el móvil, y al ver que estaba codificado me solicitó la clave.
-" Lo tengo codificado con huella, solo tengo que poner el dedo para descodificarlo"- le expliqué, para que me soltara las manos y poder usarlas para desbloquear el teléfono, pensé que esta era una oportunidad, me iba a servir para que él se separa un poco de mí y poder liberar la mano, así de una patada podria alejarme de él.
Pero mi acosador fue mucho más inteligente, me alzó la mano hasta ponerla por encima de mi cabeza, esto hizo que su cuerpo se acercarán aún más, me alzó la otra mano con el brazo mientras sostenía el móvil en la mano, así que mis pechos y su pectoral entraron en contacto, yo ya no tenía aire en los pulmones, solo respiraba su aliento, que estaba a milímetros de mí, y cuando pensé que me iba a besar, cerré lo ojos, como hipnotizada, en ese momento noté como acorralada mis dos muñecas en alto, mientras que él con una sola mano, miraba el móvil, sin quitarse de sus labios una sonrisa burlona.
-" ¿Por qué cierras los ojos?, ¿Qué estabas esperando, preciosa?"-
Había desbloqueado el móvil con mi huella, mientras yo me hallaba perdida en su proximidad, en su aliento, en su mirada, en cómo su cuerpo se adaptaba al mío y finalmente como mis pechos se habían erguido ante el roce de su pectoral. Lo mire furiosa.
-" Termina de comprobarlo ya, para que me sueltes si me dejes ir"- le dije ya pensando que cómo se volviera a acercar a mí, lo iba a terminar mordiendo.
De alguna manera tenía que liberarme, no me gusta la atracción y las sensaciones que estaba sintiendo mi cuerpo, y desde luego no me gustaba, porque estaba sintiendo por un desconocido, mujeriego.
Cuando esta idea llegó a mi cabeza, decidí que no lo miraría más a la cara, dirigí mi mirada en su corbata, la culpable de que todo es todo esto estuviera ocurriendo, y pensé en mil maneras de destrozarla.
Mientras él revisaba el móvil, me alegré que fuera mi móvil profesional, el que había traído, no me apetecía que este hombre revisara mis fotos personales, la que compartía con mis amigas, y sobre todo las fotos que tenía de mis ahijados, esos niños eran muy importantes para mí, y sabiendo lo que sabía de quién era su padre, pensaba guardar este secreto hasta la tumba. Mi amistad con Yvaine era muy importante.
-" Eres aún más bonita en persona, pero la verdad que estas fotos profesionales te favorecen, ¿tienes alguna en bikini?"- sus palabras me hicieron que terminará de enfadarme, ya estaba harta de qué este hombre jugará conmigo como el gato y el ratón.
Levante la mirada y la fijé en sus ojos, demostrando todo el enfado en mi mirada.
-" Pero, ¿tú quién te has creído cretino? Has comprobado que no he hecho ninguna foto, así que te doy dos segundos, para que me sueltes, o vas a haber una parte de mí, que hasta ahora no has visto."- le dije ya harta de esta situación.
Él me miró, y acercándose a mí cara, me dijo:
-" ¿Te gustó?"-
-" Pero, ¿qué dices idiota?"- y dije con rabia con ganas de morderle. Él permanecía, impasible mientras yo ardía de rabia.

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