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La noche que te convertiste en la madre de mis hijos. romance Capítulo 20

Yvaine

-" Si, estoy muy cerca de encontrarlo, ya se su nombre, sólo me falta su dirección"- contesto igual de seria.

-" Bien te ayudare con lo que pueda, y te puedes quedar en mi casa, la de mis padres, Norman la restaurado, por haber estado cerrada, pásate por mi compañía, y te doy las llaves y te invito a comer."- le dije.

-" Hoy no puedo, tengo varias citas programadas, una es para ser la imagen de los centros comerciales Miller, así que, si lo consigo y me aceptan, pronto seré una de las imágenes del Holding de tu marido"- me dijo sonriendo.

-" Bien nos vemos, mañana, enviare un coche a buscarte, para que vengas a comer a casa, y así ves a tu príncipe y a tu princesa"- le dije y tras despedirme de ella, entre en mi despacho.

Mi jefe me había felicitado, por el descubrimiento que había hecho, sobre el material defectuoso y los sobre costes. El caso había pasado a una

empresa del grupo, que se encargaba de las investigaciones de fraude, dentro y fuera del Holding, lo único que se nos ordenó fue que mantuviéramos absoluto silencio, sobre el caso.

Por ahora, yo me dedicaba a supervisar los diseños de todos los proyectos que llevaba la empresa, y a dar sugerencia para su mejora, e incluso había tenido que rediseñar un espacio abierto, en uno de los proyectos asignados a mi predecesor en el cargo, que había sido rechazado por el cliente, tras conocer sus gustos y lo que deseaba, tuve que rehacer todo el concepto del diseño.

A la hora de almorzar fui a casa para dar de comer a mis hijos, me recibieron con una gran sonrisa, Ailan continuaba queriendo acaparar toda mi atención, mientras Roy esperaba paciente a que su hermana, recibiera su dosis de protagonismo.

Siempre he pensado, que Ailan estaba sobre protegida y muy mimada por todos los hombres de esta familia, incluido su hermano, que tiene su misma edad, solo cuatro meses.

-" Bueno princesa, creo que mamá necesita abrazar también a tu hermano, sino no será totalmente feliz. Me dejas, ¿verdad?"- le dije besándola, mi hija soltó un grito de felicidad y me toco la cara, luego me dejo coger a su hermano en brazos mientras ella se quedaba tumbada en el capazo.

-" Señor presidente ¿adivina quién viene mañana?"- le pregunte a mi hijo mientras me miraba serio, con ese aire de indiferencia que había heredado de su padre. -" Tía Kim, viene a mimaros, hasta la saciedad"- Kimberly había hecho en muchísimas ocasiones de canguro para mí, y adoraba a mis hijos. En cierta forma era reciproco, mis hijos también la querían muchísimo. La habían adoptado como su tía.

Mientras hablaba con ellos no me di cuenta que Norman nos miraba desde la puerta de la habitación de los bebes. No nos quitaba los ojos de encima, mientras se apoyaba en el marco de la puerta y cruzaba sus brazos, contemplándonos. Ailan fue la primera en detectar que su padre, con su grito de felicidad, mientras movía las manos hacia él, para que la cogiera, me hizo darme cuenta que no estábamos solos, me giré, y pasó lo que siempre me ocurría, al ver hombre más atractivo que había visto mi vida, con una sonrisa en la boca mientras me miraba intensamente, se me cortó la respiración unos segundos, y un gemido de deseo, salió involuntariamente de mis labios.

-" ¿Quién es tía Kimberly y por qué no se me ha notificado que mis hijos, tienen una tía?"- me preguntó, mirándome con intensidad y cogiendo a su hija en sus brazos. La alzó en alto para después, bajarla y darle un beso en su cabeza, en todo momento, mi hija gritaba de regocijo. Yo me había quedado muda e hipnotizada.

Posteriormente se acercó a Roy, bajo la cabeza y lo besó también, en el mismo sitio donde había besado a su hermana. Como Roy estaba en mis brazos, Norman se acercó mucho a mí y yo pude detectar su olor. Me encantaba ese olor que desprende su cuerpo, es mezcla de olor corporal y su after shave.

-" No sabía, señor Miller, que le gustar escuchar a escondidas las conversaciones que mantienen sus hijos con su madre. Acabo de descubrir que tiene esa vena cotilla"- le dije bromeando, aunque sabía que últimamente nuestra relación estaba un poco distante. No entendía qué era lo que había pasado, seguía pensando que, a lo mejor, no fue una buena idea ir a buscar a mi marido al gimnasio, cuando habíamos discutido previamente.

-" Todo lo que tenga que ver con mis hijos, tiene máxima prioridad, me voy a enterar de alguna u otra forma señora Miller, especialmente si tiene que ver con su madre, mi esposa."- aún estaba agachado, cerca de mi cara, sin previo aviso me beso en los labios. Y yo por unos segundos quede desconcertada, pero el beso no duro mucho, mi parálisis algo más.

Nuestros hijos nos miraban del uno al otro, cómo asombrados, de repente Roy soltó una carcajada de alegría, era la primera vez que la oía, mi hijo era muy comedido a la hora expresar sus emociones, suele sonreír, pero era la primera vez que lo oía reír en carcajadas.

El padre y yo los miramos asombrados, así que, por probar si era el motivo, volví a besar a su padre delante de mi hijo, un beso ligero y rápido, y automáticamente Roy Williams Miller volvió a estallar en carcajadas.

-" Parece ser, Alicia, que a tu hijo le gusta que sus padres se besen, cada día tengo más claro que este niño es un Miller, hasta la última célula de su cuerpo. A los dos nos gusta las mismas aficiones."- me dijo Norman, antes de agarrarme por la cintura atraerme hacia él y comenzar a besarme de manera apasionada, mientras, su hijo seguía riendo sin control a carcajada limpia, al ver a su padre devorando a su madre. Mi hija, por su parte no ayudaba, se mostraba muy complacida, al ver que el color de la cara y el cuello de su madre pasaba de rosado a rojo intenso.

Cuando finalmente el padre de mis hijos, me soltó, sólo me quedo dejarme caer en la silla en la que estaba sentada antes de que mi esposo me besara apasionadamente, alzándome por la cintura, porque mis piernas no me sostenían.

-" La he extrañado, señora Miller, pero ya estoy más liberado de mi trabajo, así que esta noche la compensaré, por todas esas noches, en las que se ha acostado sola. Es una promesa."- sin más tras dejar a su hijo en el parquito, salió de la habitación con ese aire de autosuficiencia, que a veces, como hora, odiaba.

-" Ni creas que te voy a estar esperando, Norman Miller, hoy me acuesto muy temprano."- me dije a mi misma furiosa, reprendiéndome por no poder controlarme, aunque sabía que desde ese hombre me mirara, iba a tardar muy poco o nada, en acabar desnuda en su cama, y sin que el hiciera el mínimo esfuerzo.

-" Yvaine Miller eres una mujer fácil, cuando se trata de ese hombre, te deshaces como el jabón en una bañera, debería darte vergüenza"- volvía reprenderme en voz alta. Finalmente, mi conciencia se hartó de que la agobiara con lo obvio, y decidió callarme de una vez.

-" Ni te da vergüenza, ni vas a evitar nada, no lo has podido hacer ni la primera vez que ese hombre te toco, no lo vas a hacer ahora que sabes lo que le hace a tu cuerpo, a tu alma y a tu corazón, así que deja de volvernos loca a las dos y asúmelo, cuando se trata de Norman Miller, eres fácil y punto."- Un rugido femenino de rabia salió de mi boca, que hizo que mi hija, que aún estaba en mis brazos, me mirara como fascinada.

-" Si Ailan, hay hombres que te hacen sentir así, ya los descubrirás, y será mi mejor castigo para tu padre."- le dije dándole un beso en la sien, mi hija me sonrió de alegría, y eso me hizo sentirme mejor.

Esa noche, no pude volver a casa temprano, uno de los salones que mi empresa está rediseñando, en uno de las empresas del grupo, sufrió una inundación, así que las moquetas y parte del mobiliario que había sido colocado ya, habían quedado dañadas. Yo como responsable del área de diseño tuve que atender a la emergencia junto al director de grupo de construcción, Evan Marcus, un hombre de cincuenta años que llevaba casi toda su vida en la empresa.

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