Yvaine.
Pensé en ir buscarlo, pero perdí el valor, era la primera vez que veía a ese hombre enfadado conmigo, y no sé porque no sabía como reaccionar, así que decidí enviarle un mensaje.
-" Lo siento, he sido muy egoísta, te explicare porque lo hice, si quieres escucharme, perdona por tratar de ocultártelo, pero no quería que te preocuparas, veo que cometí un error, espero que me perdones, tu Alicia"- no me respondió, así que tras esperar decidí hablar con él en persona mañana, finalmente después de varias vueltas y algo de insomnio me quede dormida en el lado de Norman gracias al olor que había en su almohada, que me relajó olía a él.
Estaba tan profundamente dormida que no me di cuenta que alguien se sentaba a mi lado, y me acariciaba el pelo, finalmente unos labios besaron los míos, y una voz que, nunca oí, se oyó en la habitación.
-" ¿Qué voy a hacer contigo Alicia?, me vuelves loco. De todas formas, creo que necesitas este castigo, nos vemos mañana por la noche preciosa, prometo compensarte por todas las emociones y mal estar que vas a pasar. Hasta mañana por la noche, preciosa."- Y tras decir eso salió de la habitación con una maleta en la mano.
Cuando desperté por la mañana, descubrí que seguía sola en la cama, y el lado por donde dormía Norman estaba frío, sentí algo de miedo. Pensé que aún no me había perdonado, así que decidí hablarlo con él en la en el desayuno. Tras arreglarme y ponerme muy atractiva, pasé a recoger a los bebés. Era capaz de utilizar a mis hijos, si hacía falta, con tal que me perdonara. La sorpresa me la llevé, cuando descubrí, que no estaba en el comedor. James me notificó que, había salido de viaje, aquella misma noche.
No me había dejado ningún mensaje, simplemente había ordenado se me comunicará que por algunos problemas no podía asistir ni siquiera al aniversario de esta noche.
Me entraron unas ganas tremendas de llorar, así que cogí el teléfono y lo llamé, me daba igual sentirme avergonzada o incómoda, necesitaba hablar con él. Cuál fue mi sorpresa al darme cuenta, que ni siquiera pude contactarlo, ya que su teléfono se encontraba apagado.
Recordé que por su asistente Jason podía haber viajado con él, así que decidí llamarlo, pero como había pasado con su jefe su teléfono también se encontraba apagado. Fue en este momento cuando supe, el gran Norman Miller no me había perdonado y seguía molesto conmigo, esto me hizo sentirme fatal, tenía dudas sobre los sentimientos del padre de mis hijos hacia mí, ya que, tras la primera desavenencia, no había querido hablarlo conmigo ni enfrentarse a mí para reclamarme, simplemente había puesto tierra de por medio.
Llamé a Kimberly, para contarle mis penas, ni siquiera me di cuenta que, el abuelo, llevaba un rato mirando mis reacciones, y tras un rato sonrió tranquilo, al darse cuenta, que verdaderamente, amaba a su nieto, sino no me hubiese afectado tanto su silencio. Envió un mensaje al móvil privado que compartía con su nieto y que sabía que siempre estaba activo.

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