Entrar Via

La noche que te convertiste en la madre de mis hijos. romance Capítulo 28

Kimberly.

-” ¡Y seguimos mejorando!”- pensé-” Me alejo de unos buitres depravados, para caer en brazos del rey de los pervertidos”- cerré los ojos y no quise ni alzar la vista, para no encontrarme con esos ojos azules, que tanto me inquietaban.

Estaba tan impactada por volver a caer en sus brazos, que ni siquiera me había dado cuenta que me había desplazado hacia una habitación y había cerrado la puerta apoyándome en ella.

-” ¿Qué pretende señor Blake?”- le dije una vez que vi que cerraba la puerta.

Él me puso el dedo en los labios, para que me callara, pero bien por mi rebeldía, o bien porque, si me quedaba callada, las sensaciones que él me provocaba, eran más intensas, decidí seguir hablando.

-” ¡Mira asistente pervertido, no ha nacido un hombre que me haga call…!”- y sin dejarme terminar de hablar, Jason decidió hacerme ver lo fácil que era silenciarme, únicamente besándome, un beso que acabó con mi parte consciente, porque desde que sentí sus labios, mis ganas de luchar desaparecieron al instante, me convertí en una masa caliente de sensaciones, que sólo se dejaba arrastras por la pasión.

Ese hombre, con sus besos, podía conquistar a naciones de amazonas sedientas de sangre, y reducirlas a meras esclavas obedientes. Fue esa sensación de que perdía mi voluntad, y que si no detenía eso acabaría cometiendo un error mayor, la que me hizo separa mi boca de es persuasivo asaltante.

-” ¡Suéltame!”- odie que mi voz sonara más como una dulce y susurrante suplica que, como una orden agresiva, ¿Qué le hacia este hombre a mi cuerpo, y a mi mente?, ¿Por qué me costaba alejarme de él?.

-” ¡Vaya preciosa! encima que te ayudó, y te salvó de esa horda de acosadores, ¿es así como me lo pagas? En la vida hay que ser más agradecida, sirena”- me dijo con una sonrisa en la boca, una de esas sonrisas que hacen que una mujer le tiemblen las piernas, y yo no era una excepción.

-” ¿Quién necesitaba que la ayudara? Sé cuidarme por mí misma, ¿o no te lo demostré la otra vez?, ¿aun te duele asistente Blake?”- continué mirándola a los ojos obligándome a no apartar la vista de ellos, aunque me esfuerzo en no sentir que me ahogó en ellos, en ese mar profundo, te puedes quedar atrapaba. Algunos hombres deberían estar prohibidos, por el bien psicológico y emocional de las mujeres.

-” Bueno sirena, te estoy intentando cuidar, en definitiva, serás mía. Fui el primero que te besó, deseo ser todas tus primeras veces”- me dijo inclinando su cabeza a mi oído y mordiéndome ligeramente el lóbulo de la oreja, no pude evitar las sensaciones que eso despertaba en mí, ni la corriente de placer y deseo que recorrió mi cuerpo. Tuve que morderme los labios, cuando oí salir un gemido de placer entre ellos, para que con el dolor y el sabor a sangre me hicieran reaccionar.

-” Jason Blake, te doy un segundo para que me sueltes, o no me hago responsable de lo que te pueda ocurrir, y a cierta parte de tu cuerpo, sino me liberas en tres segundos. ¡Uno, dos...!”- me soltó con cierta brusquedad y se alejó lo suficiente, para que en el caso de que yo no quisiera cumplir mi promesa, pudiera haber una distancia prudente.

-” Tranquila preciosa, cuando nos casemos ya no me podrás mantener alejado de ti.”- me dijo con una sonrisa haciendo que ardiera de rabia.

-” ¿Ha bebido, señor Blake? ¿Quién ha dicho que yo me vaya a casar con usted?, ¡Nunca!, me oíste Jason, ¡ Nunca, me voy a casar contigo!.”- la carcajada que soltó, hizo que lo mirara extrañada-” ¿Se puede saber que te causa tanta risa?, ¿qué pasa asistente, ya te has vuelto loco?”- le pregunté cada vez más ardiendo de rabia, no sé lo que tiene este hombre, pero me saca de mis casillas.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La noche que te convertiste en la madre de mis hijos.