Kimberly.
Todavía no me puedo creer, el pervertido se haya presentado en mi trabajo, comprendo que el marido de mi amiga haya venido a dejarle las cosas claras al malnacido de Harry, pero ¿por qué tenía que venir Jason?, y menos con esas actitudes machistas que lo único que han hecho es avergonzarme delante de mis compañeros.
Lo que me faltaba, después de años ejerciendo de modelo y de lo que me ha costado llegar hasta aquí, llega un metomentodo pervertido, y hace que todo lo que he construido y la imagen que me creado se tambalee.
Decidí ser profesional y continué con mi sesión de fotos, es verdad que había sido un poquito estresante, las últimas dos sesiones que habíamos realizado cuando los dueños de los coches se habían metido en el diseño gráfico que se tenía proyectado, pero una vez que intervino la organización del evento, la horda de empresarios había desaparecido, Y ahora solo estábamos los modelos, los de vestuario, los de maquillaje, el fotógrafo con sus ayudantes y los encargados del mantenimiento y del atrezo.
Incluso, el vestuario había cambiado convirtiéndose en el que se había elegido originalmente, traje de chaqueta ejecutiva de mujer, ajustado con un ligero escote en el pecho y zapatos de tacón para las modelos, y trajes diplomáticos ejecutivos para los modelos, acompañado de gafas de sol y corbata. de esta forma lo que pretendía la empresa publicitaria era dar la imagen de que al conducir estos coches serías un hombre o mujer de éxito.
En estos momentos me encontraba con mi modelo acompañante junto al coche, mientras yo miraba con unas Rayban oscuras puestas, a la cámara, de pie junto a la puerta del conductor.
Mientras, metía las manos en los bolsillos de los pantalones, en una pose ligeramente masculina, que hacía resaltar más mi feminidad y mis atractivas curvas. Por otro lado, Ray, el modelo masculino que me acompañaba, fingía que leía un periódico, apoyado en el capó del coche. Con los pies cruzados, una pose ligeramente mafiosa.
Iba muy bien la última sesión de fotos antes de terminar. Sinceramente estaba un poco cansada y quería terminar, estaba un poco harta de los diferentes contratiempos, después de los babosos empresarios, las diez sesiones de fotos interminable que tuvieron que ser repetidas, porque interfirió cierto asistente pervertido, reclamando que no le gustaba como iba vestida. Además de las diferentes conmociones e interrupciones que habían sucedido a lo largo de la mañana y parte de la tarde, en especial la que había ocurrido entre Norman Miller y la rata de Harry Murray, si soy sincera esa parte sí que la disfruté, se merecía lo peor ese traidor.
Lo que más deseaba yo en estos momentos, era lo que me había prometido Yvaine que íbamos a hacer cuando acabara de trabajar, una sesión de spa con masaje incluido, y como guinda del pastel, una cena en el restaurante chino más caro de la ciudad.
Así que, en estos momentos, estaba contando los segundos para acabar y salir corriendo a cambiarme para pasar una maravillosa tarde de chicas, al estilo de” Sexo en Nueva York”. Cuando de repente se apagaron las luces quedándose todo a oscuras, solo se podía ver la luz que entraba a través de la ventana, en el fondo del set, pude distinguir como una silueta, se acercaba a mí, aunque al tener la luz de frente no podía verlo bien, y las Rayban no ayudaban, finalmente la figura, al llegar a mi altura, la pude reconocer.
-” ¿Qué haces aquí?”- Le dije enfadada a la persona que tenía delante, por un segundo y con dificultad, debido a que con las gafas oscuras y por la luz que pasaba por los contornos del cuerpo de Jason, puede ver extrañeza en sus ojos, como si algo no cuadra de lo que esperará al verme delante de él. Aunque finalmente vi, como su expresión cambiaba y un brillo peligroso se instalaban sus ojos, mientras una sonrisa traviesa destacaba en sus labios, y sin decir nada, me alzo como un saco de papas, otra vez en menos de veinticuatro horas, y decir nada, comenzó a avanzar, saliendo del set. Yo, mientras, gritaba furiosa.
-” ¡Jason Blake, eres hombre muerto!, ¡Bájame ahora mismo, maldito pervertido!”- Mientras yo gritaba, lo oía reír. El resto del personal estaba como paralizado, no entendía lo que estaba pasando. Mientras yo no paraba de darle puñetazos en la espalda e intentaba darle patadas en salva se la parte a mi secuestrador, hasta que sentí que recibía dos nalgadas, que me dejaron paralizada, una porque despertaron automáticamente el deseo en mí, y dos porque al sentir que me excitaba, ardí de furia contra mí misma, por dejar que ese hombre me controlara así, era una estúpida.
-” Sirena, perdona, pero llevo todo el día aguantando, que cada hombre que está en esa sala, te devore con la mirada, y creo que ya mi paciencia ha tenido un límite, así que ahora te vienes conmigo, y deja de protestar, nadie va hacer nada”- Mirando alrededor y comprobé que tenía razón, mis compañeros y el resto del set, permanecía mirando la escena como si se tratara de una película, algunas de las chicas que habían comenzado suspirar como abducidas.
Junto a nosotros, dos escoltas del grupo de seguridad Miller, nos acompañaban, y para colmo, mi traicionero cuerpo, se alegraba de estar otra vez en los brazos de ese hombre.
-” Decididamente, Kimberly Peterson tienes que conseguir que este hombre te arrebate la virginidad, a ver si de alguna manera, tras saciar a tu cuerpo, te olvidas de él. “- pensé para mí, mientras dejaba de gritar, no iba a servir de nada.
Recordé que tenía una cita también con Yvaine, y que me estaba esperando en alguna parte del edificio. Así que decidí hacer entrar en razón al pervertido asistente, aunque como siempre, a mi manera, a la manera amazona.
-” Espero que puedas justificar el plantón que le voy a dar a mi amiga, delante de tu jefe sabes que te lo va a hacer pagar”- por unos segundos lo vi dudar, pero lo que hizo a continuación me dejó perpleja sobre todo por la respuesta que recibió que recibió del otro lado.
Vi como aun estando yo en su hombro, sacaba del bolsillo de su pantalón su móvil. Este gesto hizo que sus glúteos se marcarán más contra la tela, distrayéndome unos segundos de lo que pasaba a mi alrededor y de la situación en que me encontraba.
-” Ahora comprendo porque durante mi estado de embriaguez me obsesioné tanto con esa parte de su cuerpo”- pensé-” Porque aun estando sobria, me sigue atrayendo como un imán, ¿cómo este hombre puede estar tan bien hecho?, Creo que lo hicieron para castigar a las mujeres que no lo pueden tener.”- en ese momento, al oír el nombre de mi amiga fue lo que me hizo volver a la realidad.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La noche que te convertiste en la madre de mis hijos.