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La noche que te convertiste en la madre de mis hijos. romance Capítulo 41

Yvaine.

Después de que el asistente de mi marido secuestrara a mi mejor amiga, miré a mi guardaespaldas y les dije que allí no hacíamos nada, ya que mi tarde de mujeres había sido cancelada. La verdad no me importaba sabía que el escurridizo Jason Blake estaba enamorado de Kim, aunque no quisiera reconocerlo, lo noté en la preocupación que vi en sus ojos cuando le conté la historia de su vida, el brillo de entendimiento y la fuerza con la que apretó con sus manos el reposa brazos del banco, me dieron la pista de que el indiferente y controlado asístete de gerencia general del grupo Miller, tenía corazón.

Mientras, me dirigía a el parking, comencé a pensar que con todo el embrollo de mi amiga y la noche que me dio mi marido al recogerme borracha del club, no le había podido comunicar a Norman, que después de haber recibido el premio a la mejor diseñadora, ya podíamos dar a conocer nuestra relación y la existencia de los gemelos. Llevaba tiempo pensando que quería dar a conocer nuestro matrimonio, y no sólo porque me sintiera orgullosa por ser la mujer de Norman Miller, que lo estaba, ni por estar feliz de ser la madre de sus hijos, cosa que me aportaba la mayor de las dichas, sino porque me empezaba a fastidiar en mi orgullo femenino, el no reclamar a ese hombre como mío. Durante la fiesta no se me pasaron desapercibida las miradas de muchas mujeres hacia mi hombre, ni las veces que muchas de ellas se acercaban a su jefe por algo más que darse a conocer, incluso durante la sesión de fotografía para la subasta, la modelo y muchas de mujeres del Staff quedaron obnubiladas con la presencia de mi atractivo marido.

Se que no debo sentirme así, ya que fui yo la que le pedí que mantuviéramos nuestra relación en secreto por un tiempo, y sé que es de lo más egoísta que se le puede pedir a la persona que amas, sobre todo para los gemelos y su padre.

Norman adora a sus hijos, y como tal deseas darlos a conocer, y reconocerse a el mismo como su padre, papel que desarrolla ahora mismo como el mejor, aunque eso no debería sorprenderme, todo lo que Norman Miller se propone, lo consigue. Me ha costado aceptar que Roy y Alisan no son exclusivamente míos, pero como se suele decir la sangre atrae, y desde que esos dos diablillos conocieron a su padre, lo reconocieron y lo amaron como tal, hasta tal punto, que, para la pequeña princesa caprichosa y el futuro heredero, no existe nadie más importante aparte de mí, que ese frio autoritario, mandón y atractivo CEO.

-” Ni para ti, desvergonzada señora Miller, o la casi violación que le hiciste, anoche a tu marido, mientras el intentaba, llevarte a casa después conseguirte borracha y desinhibida en el Pub”- me dijo mi conciencia, mientras yo dentro de la limusina, intentaba inútilmente olvidar lo que le había hecho a mi marido, anoche dentro de la misma limusina.

Mientras recordaba, me fui ruborizando hasta que la piel de mi cara y mi cuello, se volvieron de un rojo muy intenso.

La verdad era que, aunque intenté olvidarlo y hacerme creer a mí misma que, yo no era la responsable. Que lo que le hice a mi marido, mientras volvíamos a casa, fue responsabilidad del alcohol ingerido, tengo que reconocer, que desde el momento que Norman me besó para que me fuera con él dócilmente del Pub, solo usé el alcohol como excusa para poder hacer con ese hombre todo lo que mi pervertida mente quería.

-” En cierta forma fue culpa de él si no me hubiera besado, no hubiera despertado a la sirena lujuriosa que llevo dentro”- dije en voz alta para poder justificar mis recuerdos.

-” Si ya, seguro que esa excusa te vale, el problema en tu teoría, sirena come hombres, es que desde que ese dios griego te tocó la primera vez, no has parado de desearlo, y sé que al principio fueron las drogas, pero el placer, los ruego y la noche entera de pación que provocó que engendraras a sus hijos, si eres sincera, fueron, después del primer orgasmo, hasta voluntaria. Sin contar las veces que desde entonces has tenido a ese hombre haciéndote gemir de placer, no Yvaine Miller, a todos podrás engallar, pero no a ti misma, deseaste a ese hombre desde la primera vez que te tocó, y sólo tiene que rozarte accidentalmente, para que tú te transformes en una bruja sirena lujuriosa, que no puede controlar su deseo.”- me aniquilo mi conciencia haciéndome ruborizadme más si podía.

La verdad fue que cuando Norman me sacó en brazos del Pub, y después de ver como mi amiga arruinaba el traje del asistente Blake con sus vómitos, al ver reírse a mi marido de la escena, me despertó el deseo. Norman no solía sonreír, sólo lo hacía cuando estaba con sus hijos, y en ocasiones, cuando estábamos solos y hacíamos el amor de manera apasionada, de resto solía mantener esa pose de CEO inaccesible, inexpresivo y serio.

Puede ser eso, unido al alcohol, lo que despertó todo dentro, un deseo incontrolable de poseer a ese hombre. El sonido de su risa despertó todas mis hormonas de mujer, y el deseo fue tan abrumador, que mientras me llevaba a la limusina en sus brazos, me pegué a su cuello para olerlo mejor, adoraba su olor varonil, y las ganas de lamer ese cuello se volvieron incontrolables, iba a mordérselo suavemente cuando me encontré impulsada hacia delaté e introducida en el coche.

Una vez sentada en el asiento con mi marido a mi lado, mi mente totalmente intoxicada de deseo ni se dio cuenta que el señor Miller me estaba hablando.

-” ¡No lo entiendo señora Miller!, ¿Es que te gusta que me preocupe por ti?, ¿Sabes lo peligroso es que dos mujeres solas entre en un club y se emborrache...”- no lo deje terminar rápidamente me senté en horcajadas sobre él y comencé a besarlo, al principio la sorpresa lo dejó paralizado durante unos segundos, pero después me sujetó por la cintura y apartando sus labios de mí, me dijo intentando parecer enfadado, aunque por cómo me agarraba la cintura y como sus ojos me miraba con deseo sabía que estaba perdiendo la batalla.

- “ Yvai estamos en el coche la mampara esta bajada y tu estas bebida, no es el momento, no sé si sabes lo que estas provocando, y si luego no te avergonzaras por ello, pero...”-

-” ¡Oh, hablas demasiado, señor Miller!, cierre esa mampara y déjeme hacer a mí, si mañana se siente ultrajado, yo asumiré mi responsabilidad y me casaré con usted otra vez, para devolverle su honra”- le dije con la voz pastosa por el alcohol, volví a besarlo, esta vez el gemido de deseo que soltó ese hombre fue tan fuerte, que temí que el chofer y los guardaespaldas lo hubieran oído, pero hasta en eso el señor Miller es eficaz, ya había accionado el botón que cerraba la mampara, mientras me sostenía por la cintura.

Despegue mis labios de él mientras el me miraba con los ojos nublados por el deseo. Sin comprender qué es lo que yo pretendía, accioné el intercomunicador con el chófer, y con intentando que mi voz sonara lo más controlada posible le dije:

-” William, el señor quiere ir a la costa, intenten ir lo más despacio y tranquilo posible”- mientras hablaba Iba desabrochando los botones de la camisa de mi marido.

-” Sí, señora”- me contestó el chófer y sin más corté la comunicación.

-” ¿Qué pretendes, sirena?”- me murmuro el CEO con la voz rota por el deseo.

-” Aprovechando usted, CEO, ya le dije que después me haré responsable”- le conteste sonriendo picara mientras comenzaba a besar la piel de su pecho, que Iba descubriendo.

-” Espero que sea así, porque será la primera vez que alguien se aproveche de mí”- me dijo soltando un gemido provocado por mis caricias.

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