Norman
-"Bueno preciosa, el servicio de los bebes esta por esa puerta como veras tiene unas bañeras especializadas de acuerdo a su edad”- le dije mientras me quitaba la chaqueta y me arremangaba las mangas de la camisa ejecutiva.
Cogiendo a Roy de los brazos de Rosita, y lo apoye en el cambiador, para comenzar a desnudar al joven heredero.
Cuando levanté la mirada vi Yvaine, sonreí sin poder evitarlo, mi Alicia estaba como paralizada con su hija en los brazos, sus ojos recorrían los músculos de mis brazos e intentaba aduras penas, no soltar un gemido de deseo.
Reconocí esa expresión de su cara, ese brillo cegador de sus ojos, lo había visto muchas veces la noche que la hice mía. Era aún un ser muy inocente y no podía esconder sus reacciones cuando deseaba algo, y ahora me deseaba a mí.
Me acerqué a ella con el niño desnudo, envuelto en una toalla y le dije en un oído:
-” Contrólate Alicia, o te comeré delante de tus hijos y del personal de servicio, déjalo para esta noche, y te llevare al país de las maravillas. Te lo prometo.”- el gemido deseo mesclado con uno de vergüenza, salieron de su boca, mientras su cara se sonrojaba y con un quejido me pasaba a mi hija y cogía a Roy para bañarlo.
-” Cambia a tu hija, yo bañare a Roy, y no esté pensando estupideces señor Miller, no crea que por dormir a su lado se pondrá aprovechar de mi”- me dijo en un susurro para que no la oyeran las doncellas.
Volví a sonreírle.Comencé a desnudar a mi hija, y me di cuenta que, aunque había desnudado a más de una mujer, era la primera vez que desnudaba a una bebe, y no cualquiera sino a la más importante de mi vida, junto con su madre, esto me hizo imaginarme, que cuando Aila Caroline creciera, sería una belleza como su madre, que volvería locos a los hombres. Un sudor frio me recorrió por la espalda.
-” James, llama a Brandon y se entere de las mejores empresas de seguridad con servicios de guardaespaldas, dile que les diga que es para proteger a los herederos Miller, sobre todo a la heredera, de los malditos moscones”- le dije a mi mayordomo mientras envolvía a mi hija en una toalla grande.
La carcajada de Yvaine, me hizo mirarla, mientras bañaba a su hijo, me miraba muerta de risa.
-” Te acabas de dar cuenta que, dentro de unos años, a tu hija los hombres le querrán hacer lo mismo que me hiciste a mí, esa noche”- mi cara debió reflejar el disgusto que esto me provocaba, porque mi mujer volvió a estallar en carcajadas. Adoraba su risa me hacía desear tenerla en mi cama desnuda, y besarla hasta que la risa se transformase en gemidos de placer.
-” Eso no va a ocurrir, porque antes mueren a mis manos”- le dije entregándole a la niña y cogiendo a Roy William para secarlo.
Ella continúo riéndose, mientras yo secaba, le ponía crema hidratan, le colocaba el pañal y vestía a mi hijo, mientras el me miraba serio como inspeccionando si lo hacía estaba bien, eso me hizo reír, este niño era todo un orgullo para su padre.
-” Y bien presidente Miller, ¿está todo correcto o debo rehacerlo?”- le dije y soltado una carcajada de felicidad, mi hijo, me pidió que lo cogiera, alzando sus bracitos hacia mí. Yo lo cogí en mis brazos y lo besé en la cabeza.
-” ¿Cómo has aprendido a poner los pañales y alistar a los bebes?”- me peguntó Yvaine.
-” Bueno Alicia, cuando descubrí que iba a ser padre, de lo que pensaba que sería o un hijo o una hija, me apunté a varias clases prenatales, para aprender tanto del cuidado de los bebes como del embarazo y del parto, aunque para estas dos últimas no tuve tiempo de utilizar mis conocimientos adquiridos, lo que aprendí para atender a un bebe, creo que sirve para estos dos diablillos”- casi tuve que cerrarle la boca por la expresión de asombro que tenía Yvaine, en este momento.
Me encantaba que su cara, no pudiera controlar ninguno de las emociones que sentía. Era tan inocente, era como un libro abierto. No deseaba cambiarla, era como un soplo de aire fresco, pero eso en mi mundo te convertía en víctima, en vez de cazador.
Así que ya me encargaría yo en convertirme, sino lo era ya, en el depredador más grande temido, y ella y mis hijos estarían bajo mi protección.
Me acerqué y entregándole a Roy William, cogí de sus brazos a Alian Caroline en un brazo, mientras con la otra mano le cerraba la boca a mi sorprendida prometida.
-” Estas preciosa, con esa boca abierta y ese brillo de asombro en los ojos, pero me están dando ganas de alzarte como Alian y llevarte a nuestra habitación para seguir sorprendiéndote toda la noche. Aunque creo que tus hijos te necesitan más ahora ya que si no estoy equivocado tienen hambre”- le dije en el oído, mordiéndoselo suavemente, el gemido que soltó mi mujer, casi me hizo gruñir, solo unas horas más y la tendré para mi esta noche.

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