Entrar Via

La novia Rechazada romance Capítulo 16

En una carretera oscura y desolada, los gritos de un hombre se mezclaban con el sonido seco de los golpes. Tres guardias lo golpeaban sin piedad.

—¿Acaso sabes de quién es esposa la mujer que besabas en ese club nocturno? —preguntó uno de los guardias con una sonrisa burlona.

—No lo sé, ni me interesa. Todo lo que sé es que la amo profundamente —respondía el hombre entre jadeos, su voz reducida a un susurro.

El guardia soltó una carcajada cruel antes de soltar otro golpe certero.

—Pues debería interesarte, porque la mujer que besabas es la esposa de Alexander Líbano.

Erick palideció al escuchar ese nombre. De inmediato, comprendió la magnitud de su error. Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando el hombre sentado en la parte trasera de un lujoso BMW bajó el cristal. Con un simple chasquido de sus dedos, los guardias se detuvieron al instante.

—No quiero verte cerca de mi mujer nunca más —dijo Alexander con frialdad—. Esta ofensa tendrá consecuencias. Me aseguraré de que, para mañana, tu empresa deje de existir.

Su voz era como un puñal helado, y sus ojos, en la penumbra, transmitían un terror indescriptible. Sin más, asintió al conductor, y el auto se perdió en la carretera, dejando tras de sí una nube de polvo. Erick quedó tendido en el suelo, malherido y humillado.

POV : Aslin ventura

Al llegar a la mansión, me dirigí de inmediato a mi habitación. Tomé mi teléfono y busqué las últimas noticias. Tal como temía, Alexander había cumplido su amenaza: la empresa de Erick había quebrado. Un peso de culpa se instaló en mi pecho, y sin pensarlo dos veces, llamé a Verónica.

—¿Sabes algo de Erick? —pregunté desesperada.

—Sí, amiga. Lo encontraron malherido en una carretera. Voy camino al hospital para verlo. Te informaré en cuanto sepa algo.

Cerré los ojos con frustración y me llevé la mano a la frente.

—Esto fue obra de Alexander. Es el único capaz de algo así. Nunca debí aceptar ese trabajo, Verónica. Me odio por haberlo hecho.

—Tranquila. Es cierto que la empresa de Erick se vino abajo, pero su familia está bien posicionada. Son los dueños de Buena Mark. Su padre quería darle la presidencia, pero él prefirió fundar su propia constructora. Supongo que ahora no tendrá otra opción que aceptar el cargo.

Me quedé en silencio, asombrada. No tenía idea de que Erick perteneciera a una de las familias más influyentes del país.

—¿Quieres ir a verlo? Puedo pasarte a buscar.

Negué de inmediato.

—No, Verónica. No quiero causarle más problemas. Por favor, discúlpate en mi nombre.

Colgué antes de que pudiera responder.

Algún día, cuando fuera completamente libre, iría a ver a Erick y le pediría perdón. Pero por ahora, lo mejor era mantenerme alejada.

Tres meses después, me encontraba frente al espejo, maquillándome. Hoy, por primera vez desde mi alta del hospital, saldría de la mansión. Verónica me había insistido tanto que no me quedó otra opción.

Al salir, vi su auto esperándome en la carretera. Me acerqué rápidamente y me subí.

—Después de comprar, iremos al cine. ¿Te parece? —preguntó con entusiasmo.

Asentí sin mucho ánimo.

En la tienda, mis ojos se posaron en un hermoso vestido rojo con un diseño en forma de corazón. Extendí la mano para tomarlo, pero otra chica lo agarró primero.

—Disculpa, pero yo lo vi primero —dije amablemente.

Su reacción me desconcertó. Me escaneó de arriba abajo y soltó una carcajada.

—¡No lo puedo creer! ¿No eres tú la esposa de Alexander Líbano? La que lo engañó con un pobre diablo que no le llega ni a los talones.

El murmullo de la gente llenó la tienda. Intenté ignorarla y pasar de largo, pero ella me empujó.

—¡No vuelvas a tocarme! ¿Cómo te atreves? —le grito, furiosa.

La mujer me lanza una mirada de desprecio y se cruza de brazos con aire desafiante.

—Cállate, zorra. No sabes la fila de mujeres que darían todo por ser la esposa de Alexander Líbano, y tú, que lo lograste, lo traicionas. Sin duda, te haré pagar por ello.

Su voz retumba en la tienda mientras varias personas nos observan con curiosidad. Aprieta los puños a ambos lados de su cuerpo, lista para atacarme de nuevo.

—Señorita, déjeme en paz. Estos asuntos no le incumben —le digo con firmeza, intentando apartarme de su camino.

Pero en un instante, siento un fuerte tirón en mi cabello y caigo al suelo con un golpe seco. Un mareo me nubla la vista por unos segundos hasta que escucho la voz furiosa de Verónica.

Capitulo 16_   provocación 1

Capitulo 16_   provocación 2

Capitulo 16_   provocación 3

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La novia Rechazada