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La novia Rechazada romance Capítulo 23

Abro mis ojos y parpadeo varias veces al incomodarme la luz. Noto que tengo oxígeno puesto y una intravenosa en mi mano, y sobre todo, el dolor punzante que aún persistía en mi estómago.

Aún sigo con vida - digo para mí en mi mente. Lo último que recuerdo es estar tendida en el mausoleo, en un charco de sangre, mientras Alexander venía hacia mí y lloraba intensamente. ¿Acaso fue un sueño? - me pregunto exasperada. Alexander llorando por mí... no podía creerlo, aunque se veía tan real ese sueño.

De repente, escucho el murmullo de la puerta al ser abierta y veo a Alexander frente a mí, tan imponente y frío como siempre. Ahora no tenía ninguna duda de que todo había sido un producto de mi imaginación.

¿Cómo te encuentras? - me pregunta sin un deje de preocupación en su expresión. Yo solo volteo mi rostro y me quedo en completo silencio. Iba a decir unas palabras más hasta que el doctor entra por la puerta. Alexander saluda al médico cordialmente.

¿Y bien, qué es lo que tenía mi esposa? - pregunta con voz imponente.

El doctor toma su portafolio y está sacando unos análisis hasta que suena el celular de Alexander. Este de inmediato desliza el botón para contestar y sale de la habitación. Podía imaginar más o menos quién era y, sin duda, no era otra que mi hermana Arlette.

Cierro los ojos, ocultando mi dolor al saber que ni en una situación como esta Alexander se preocupa en lo más mínimo por mí. Como puedo, me quito el oxígeno de la nariz y me dirijo al doctor.

Doctor, por favor, dígame, ¿qué es lo que tengo? - le digo.

Señora, creo que lo mejor será que su esposo venga. La verdad, la noticia que debo darle no es buena - me dice un poco preocupado.

¿Tan grave es lo que tengo? - le pregunto, algo sorprendida.

Él asiente lastimosamente.

Así es, señora. Lo que usted tiene es muy grave, lamentablemente - me dice, y yo solo bajo la mirada, sintiéndome un poco preocupada.

No importa si mi esposo no está. Dígamelo, por favor. Sea lo que sea, merezco saberlo - le digo valientemente, y este asiente de inmediato.

Pues, señora, lamento mucho decirle que le realizamos varios análisis y hemos descubierto un cáncer maligno en su estómago - me dice tristemente.

¡Cáncer! - exclamo asombrada, sin poder creerlo. - Pero, ¿cómo, doctor? Yo... cáncer... pero si siempre he sido muy saludable. Desde siempre he cuidado mi salud - digo, creyendo que era solo una equivocación.

Lamento decirle que, efectivamente, tiene cáncer. Al parecer, se ha debido a una mala alimentación en los últimos meses. De a poco, se ha ido desarrollando - me dice un poco apenado.

Al escucharlo, no puedo evitar que el miedo y la ira me consuman. Todo esto había sido culpa de Alexander, de Arlette y, sobre todo, de mi padre. Me quitaron todo y ahora perderé hasta mi vida por ellos.

Doctor, ¿este cáncer tiene alguna cura? - pregunto con la esperanza de que su respuesta sea un sí, pero mi corazón se quiebra al verlo mover la cabeza en negación.

Sí tiene cura, señora, pero lamento decirle que en su caso ya no se puede hacer mucho. El cáncer que usted padece está muy avanzado. Ya no se puede hacer nada. Temo decirle que solo le quedan unos seis meses de vida - me dice.

Me quedo en completo shock.

Capituló 23_ Malas noticias 1

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