El hombre, cegado por la rabia, se lanzó a golpear a Víctor, pero este lo mandó al suelo de una sola patada.
El golpe fue tan duro que el hombre se quedó retorciéndose en el piso y lanzando quejidos. Y al ver la cara de furia que tenía Víctor, entendió que no era alguien con quien debiera meterse.
—¡Ya vas a ver, de esta no te salvas!
Dicho esto, el hombre salió corriendo mientras se agarraba el pecho.
—Señor Crespo, váyase rápido de aquí, seguramente fue a buscar gente —dijo la muchacha apresuradamente.
Víctor se dio la vuelta y la miró.
—¿Me conoces?
La chica primero asintió y luego negó con la cabeza.
—Es que... he visto sus fotos en internet.
—¿En internet?
¿Acaso él usaba internet?
—Ah, es que hubo unos rumores y escándalos hace tiempo... usted y Floriana se hicieron virales, y ahí lo vi.
Víctor recapacitó. Él y Floriana habían estado casados. ¿Y quién era Floriana? Una estrella de renombre que estaba en boca de todos a nivel nacional. Cualquier cosa que pasara entre ellos terminaría siendo noticia en redes sociales apenas se filtrara, por lo que no era tan raro que lo reconociera.
—Váyase ya, no vaya a ser que le toque perder.
Víctor soltó una risita seca.
—Todavía no nace el que me haga perder a mí.
Al decir esto, de pronto recordó algo.
—¿Tú trabajas en la misma producción que Floriana?
La chica asintió.
—Tengo un papel pequeñito con muy pocas escenas en la película de Floriana.
—¿Podrías llevarme con ella?
La muchacha se quedó pensando un instante.
—No sé si Floriana esté en el set hoy. ¿Qué le parece si, en cuanto regrese y la vea, le marco a usted, señor Crespo?



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...