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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1082

—Salomón... —una voz tosió al otro lado de la línea—. ¡Eres un desgraciado!

—Tú... ¡Tú eres Tatiana!

—¡Así es!

—Deberías estar muerta...

—¡Pues entonces estás hablando con un fantasma!

Un escalofrío recorrió la espalda de Salomón al escuchar eso.

—¡Te rescataron!

—Salomón, ¡tus días están contados!

Salomón colgó el teléfono aterrado. Volteó a ver a Humberto; era evidente que el viejo ya había recibido la señal, y por eso había pasado al ataque.

—La tenía escondida en un lugar impenetrable, ¿cómo lograron...?

Humberto asintió.

—Es cierto que el escondite era bueno. Para mí, era imposible encontrarla y rescatarla en tan solo una hora. Pero, por suerte, hay alguien que sí tiene esa capacidad.

—¿De quién estás hablando?

Humberto entrecerró los ojos.

—¡Eso no es asunto tuyo!

Dicho esto, Humberto se abalanzó sobre Salomón.

Salomón ya estaba presa del pánico desde la llamada, así que, al ver la embestida, su instinto fue retroceder a tropezones.

—¡No olvides que estás en territorio de la Alianza Lunar! ¡Viniste solo con dos hombres, ni sueñes con salir vivo de aquí! —exclamó, tratando de recuperar un poco de su valentía perdida.

—Salomón, ¿me crees tan idiota como para venir solo con dos hombres?

—Tú...

—¡Jefe, los hombres de la Hermandad Gutiérrez están irrumpiendo en el edificio! —gritó uno de sus subordinados.

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