Isabella intentó explicarlo de la manera más seria posible, pero al final casi suelta una carcajada.
Esta "princesa de la mafia" tenía una idea muy distorsionada del nivel actual de la tecnología. Claro, los robots podrían llegar a hacer eso algún día, pero el objetivo de su empresa jamás sería crear máquinas para pelear.
—¿De verdad? ¿No se puede?
—¡Completamente imposible!
Tatiana suspiró, desilusionada.
—Qué lástima, la verdad sí me emociona la idea.
—Siento mucho decepcionarla.
—Bueno, al menos instálenle un sistema de seguridad a la Hermandad Gutiérrez. Escuché a Jairo mencionarlo de pasada, creo que eso servirá para proteger nuestro centro de operaciones.
—Por supuesto. Haré que nuestros expertos en seguridad se pongan en contacto con usted.
—De acuerdo —asintió Tatiana.
—Entonces, señorita Gutiérrez, nos veremos en otra ocasión.
—¿Estás muy ocupada? —preguntó Tatiana.
Isabella miró la hora en su reloj.
—Tengo que ir por los niños a la escuela.
—Te acompaño.
—...
Isabella vio que Tatiana ya se había levantado, decidida a ir con ella a recoger a los niños.
—Eh, señorita Gutiérrez, ¿no tiene asuntos que atender?
Tatiana sonrió ampliamente.
—¿Te molesta si voy a visitarte a tu casa?
Isabella estaba a punto de decirle que no era un buen momento, pero Tatiana se le adelantó:
—Soy muy buena cocinera. Esta noche les prepararé mis mejores platillos, para que tú y Jairo prueben mi sazón.
Vaya que era insistente.
Isabella pensó rápidamente y respondió con una sonrisa:
—Claro, entonces hoy cenaremos muy bien.
Durante el camino, Tatiana le contó cómo la Alianza Lunar la había encerrado en un sótano y casi muere ahogada, hasta que Jairo apareció justo a tiempo para salvarla.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...