Samuel se quedó pasmado ante la inesperada declaración de cariño de su hermano.
—Hermano, ¿estás bien?
El rostro de Lucas se había puesto completamente rojo, y al ver que Samuel no entendía el momento, se molestó, se levantó y empezó a caminar. Pero no había dado ni dos pasos cuando Samuel corrió y lo abrazó por la espalda.
—¡Hermano, yo también te quiero muchísimo!
Lucas lo apartó con torpeza, sintiéndose avergonzado.
—Ya, ya lo sé.
Isabella, que ya había encontrado a Carlota, observaba desde la esquina cómo los dos hermanos entraban a la casa a empujones y risas. Isabella sintió un alivio en el pecho, pero notó que Carlota seguía muy preocupada por sus padres.
—Bella, ¿de verdad mis papás están bien?
Isabella notó lo pálida que estaba la niña y se dio cuenta del miedo que le había provocado toda la situación.
Rápidamente se agachó para abrazarla.
—Te lo prometo, tus papás están perfectamente bien.
Luego de arrullar a Carlota hasta que se quedó dormida, Isabella salió de su habitación y se topó de frente con Floriana.
—Flo...
Antes de poder terminar el nombre, notó que Floriana llevaba en la mano un cuchillo de cocina enorme, del cual goteaba lo que parecía ser sangre fresca. Al recordar lo que había escuchado antes, el corazón se le subió a la garganta.
Floriana, que iba de camino a la cocina, volteó al escuchar ruido y vio a Isabella.
—¡Ah! —dijo—. ¿Aún no te acuestas?
Isabella apretó los labios nerviosa.
—¿T-tú por qué estás despierta?
—Voy a dejar este cuchillo y me voy a dormir.
—¿Y Víctor?
—Está en el cuarto, ¿lo buscabas?
Isabella sacudió la cabeza, creyendo que la paranoia de los niños se le había contagiado.
—Oye... ¿para qué estabas usando el cuchillo? Tiene mucha sangre.
—¿Sangre?
Floriana levantó el cuchillo, lo examinó y, comprendiendo lo que pasaba, sus ojos destellaron con picardía. Miró fijamente a Isabella y le dijo con tono grave:
—Veo que ya lo sabes todo.
A Isabella se le heló la sangre.
—¿Saber qué?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...