—Tenía muchos diálogos porque era la protagonista. Y como protagonista, debía memorizarlos. Era su deber.
—¿Y usted solo tenía unas pocas frases?
—Porque yo solo era un personaje secundario, pero incluso así, me tomé mi trabajo en serio. No solo me aprendí mis líneas, sino también las de ella.
—¿Y entonces el director la regañó a usted?
—El director trata a la gente según le conviene. No quería ofenderla a ella, así que tuvo que usarme a mí como pretexto para llamarle la atención.
—Pero cuando todo este asunto se hizo un escándalo y todos le pedían al director que diera la cara, él publicó un mensaje que decía: «Solo tenía unas pocas líneas y aun así no podía memorizarlas. No sé si esta actriz tiene un problema de memoria o de actitud».
—Al final, le tuvo miedo a Floriana, por eso publicó algo tan ambiguo, pero era obvio que se refería a ella.
Isabella arqueó una ceja.
—Pero la que tenía solo unas pocas líneas era usted, el personaje secundario. Floriana, como protagonista, tenía varias páginas de diálogos. Así que, claramente, el director se refería a usted, ¿no?
La mirada de Esther se endureció. Volvió a fijarse en Isabella. Antes pensó que era una simple curiosa, por eso le respondió, pero era evidente que sabía más de lo que aparentaba y que la estaba atacando directamente.
Ante las palabras de Isabella, la multitud guardó silencio.
El mensaje que el director publicó en aquel entonces solo estuvo en línea unos minutos antes de ser eliminado. Y desde ese momento, el director desapareció del mapa y nunca más volvió a dirigir.
La gente había dado por sentado que Floriana tenía tanto poder como para vetar a un director. Sin embargo, al analizar de nuevo las palabras del director, parecía que no se referían a Floriana, sino a Esther.
Pero en ese entonces, ¿qué poder podía tener Esther?
—Señorita Beltrán, lograr que una actriz en la cima de su carrera sea congelada, y de una manera tan absoluta… ¡Usted sí que tiene influencias! Y no es una suposición mía, el éxito que ha tenido en estos años lo demuestra —continuó Isabella.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...